Entrevista a Fernando Díez

10-noviembre-2002 · Imprimir este artículo

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Por Javier Esteban y Rafa Millán

El místico o el asceta es el ser más ambicioso del mundo

Fernando Díez es un asceta. Buscándose a sí mimo se perdió en la India durante doce años… y al final se encontró. Maestro del Sitar (instrumento hindú) y escritor, prepara las VIII Jornadas sobre Música y Filosofía en Pastrana, que se celebrarán próximamente. Fernando ultima un libro, que es una verdadera enciclopedia, llamada El legado de la India: Historia, filosofía y cultura. (Entrevista completa en www.uam.es/mandala).

¿Cuál fue el motivo de tu viaje a la India?
Fui a la India como respuesta a un instinto de superación: superación emocional, superación material, superación en cuanto al tener. Llega un momento de la vida en el que lo que importa no es el tener, sino el ser. La superación en el ser es la guía de los caminos espirituales. Al principio de la búsqueda no sabes lo que estás buscando, a veces encuentras y no sabes qué has encontrado; pero con el tiempo vas aprendiendo a ver las cosas desde otra perspectiva. Aprendes a discriminar.

¿Crees como Krishnarmurti, que la transformación de la propia consciencia es el único cambio político o social que merece la pena?

Ésa es, sin duda, la finalidad de la vida y la finalidad de la existencia. Llegar a la certidumbre a través de la transformación de la consciencia. Sólo encontramos soluciones cuando lleguamos al fondo. La consciencia es donde habita la realidad. La verdad está en el reino interior.

¿Cuál es, en tu opinión, el método para llegar a esa certidumbre?

El camino del yogui que es el camino del desapego, la renuncia y la humildad.

¿Es necesario tener un maestro o se puede avanzar en solitario?

En la tradición hindú la figura del maestro es fundamental, aunque hoy en día hay libros que pueden llevarte más lejos que un maestro. Pero, realmente, lo importante es el trabajo de superación personal, trabajar sobre ti mismo. Yo no he tenido un maestro espiritual y no creo que sea estrictamente necesario. El verdadero maestro lo llevamos dentro y hay que aprender a despertarlo.

¿Los libros te pueden llevar más lejos que un maestro?
Lo mejor es acudir a las fuentes de la filosofía oriental: Los Upanishads, La Bhagavad Gita, El Yoga de Patanjali y Los Tantras. Ahí encontrarás todas las respuestas posibles al problema de la existencia.

Pero habrá una técnica concreta que no figure en los libros…
Si hablamos del Tantra, indudablemente, la práctica espiritual de la Sadhana es tan rigurosa y tan compleja que tiene que ser enseñada por un maestro. Pero yo pienso que no es necesario siempre que se consiga despertar la devoción. La devoción es el primer espacio seguro que encuentra el buscador y a partir de ahí, el trabajo físico y la Sadhana ya importan poco. Lo importante es desarrollar la devoción.

¿Qué es la devoción?
Hay devoción cuando hay sensación de unidad. Hay devoción cuando percibes que Dios está en todas partes. Devoción y amor universal son una misma cosa.

¿Es necesario mirar a Oriente para descubrir la espiritualidad? ¿No hay una vía en nuestra cultura tradicional?
Lo que no hay es una posibilidad real de acceso a ella. Aquí la espiritualidad está reducida a los monasterios. Sin embargo en la India todo te está hablando de la búsqueda espiritual. En la India hay millones de ascetas y buscadores espirituales que están buscando a Dios con la máxima devoción.

Pero, ¿no es lógico pensar que este despertar del que hablas se llegará de una manera natural, en su preciso momento evolutivo?

Todo es karma, yo no creo que exista la casualidad, creo que todo es causalidad. En el momento en que una persona, por las razones que sea, conoce el mundo, por puro instinto y como una prolongación de esa actitud natural, lo que quiere es conocer lo que está al otro lado del mundo. Cuando conoces lo manifiesto quieres descubrir lo no manifiesto. El instinto de superación, entendido como tener o como ser, que en la vida cotidiana se ve con tanta claridad, en el místico no se agota. Al deseo de conocer el mundo le sustituye el deseo de conocerte a ti mismo y conocerte a ti mismo es conocer a Dios.

Hablando de Karma… ¿Un ciego es ciego porque pecó en la otra vida?
Es duro decir a una persona que vive una situación dramática, que lo que le está ocurriendo es consecuencia de sus actos anteriores. Pero, ¿qué respuesta es más benévola?: ¿Depender de la casualidad o, tal vez, de un Dios caprichoso? Eso sí sería duro.

¿Por qué crees que la ruta del LSD acabó en la India?
La experiencia del LSD proporciona a una gran cantidad de gente una experiencia mística de unidad, son capaces de atisbar la relación que hay entre todas las cosas. Y todo el que haya llegado a esa experiencia espiritual debe consultar los textos hindúes: El Yoga, El Bhagavad Gita, Los Upanishad, y se dará cuenta de que le están hablando de unidad. Lo que pasa es que a través de las drogas se llega a esos estados de consciencia sin haber pagado el precio del dolor y del placer. Pero es que el conocimiento es también ese dolor y ese placer. El ácido es sólo un atajo. Y tampoco es gratis

En tu opinión, ¿hay un camino o muchos caminos?
En general la gente se piensa que vías hay muchas, caminos hay muchos. Para mí, realmente camino no hay más que uno, el camino de la vida. Los yogas, las terapias, las filosofías, las religiones todo sirve para ayudarte a sobrellevar y vivir la vida. Pero todas estas técnicas son puros medios, nunca fines. Y no se deben confundir los medios con los fines.

¿Estamos viviendo el despertar de una nueva religión laica en Occidente?
Los derechos humanos, ésa es la nueva religión de Occidente. Al fin tenemos un marco de referencia: los derechos humanos y las constituciones que son los ejemplos éticos más maravillosos que jamás han existido en la historia de la humanidad. El problema es que no estamos preparados para ellos, pero, al menos, tenemos una referencia.

¿Estamos en el kaliyuga (cuarta edad hindú de confusión espiritual) o en la era de acuario?
Para mí decir que estamos en el kaliyuga es decir que estamos en una época de libertad. En la primera edad no la tienes, sólo vives de las castas, los sacrificios y los rituales védicos. En la segunda, ganas un poco de libertad y comienzan a ser necesarios los códigos de conductas. En la tercera, sigues ganando libertad y los textos son Los Puranas, la religión es sí misma. En la era actual, el kaliyuga, la libertad es total. El hombre cae en una situación absolutamente caótica, se hace vicioso, lujurioso, indolente… Y los textos apropiados para esta época son Los Tantras, que tratan de sublimar los sentidos y los deseos. En esta época el hombre es absolutamente libre. Y ésta es la única manera en la que se puede llegar a aprender. Estamos viviendo, por primera vez, fuera de la tradición y de la religión. Lo que ocurre es que todavía no hemos llegado al conocimiento, vivimos en una especie de noche oscura que puede llegar a ser muy dolorosa, pero de la que también podrá salir un ser humano capaz de emanar una ética propia desde dentro.
Tenemos unas capacidades tremendas y no sabemos cómo utilizarlas. Poco a poco, a través del dolor y del placer que sirven como guía, iremos aprendiendo a manejar nuestra libertad.

¿Cómo se relaciona el hinduismo con las otras religiones?

Tú puedes ser hindú y ser ateo, creyente, absolutista, monista, dualista: Da igual lo que pienses… Ser hindú es pertenecer a una casta y seguir unos rituales. En el hinduismo, las guerras religiosas o ideológicas son impensables. En la India conviven el hinduismo, el budismo, el cristianismo, el Islam… Hasta el siglo XI no aparece ni un solo vestigio de problemática religiosa, porque se acepta que cada sabio y cada ser humano tengan su propia idea de la divinidad. El Uno toma formas diversas. Krishna dice: “Por cualquier Dios que vayas, llegas a mí”. Si hay una religión verdadera, todas lo son.

¿Qué opinas de la promesa de la Nueva Era de una espiritualización en Occidente?

Sí, la espiritualidad se está expandiendo como una actitud vital. El occidental está tratando de adaptar para sí mismo concepciones orientales. Pero, generalmente, reincidimos en nuestros métodos y maneras de ver las cosas de siempre y buscamos el camino corto; el problema es que si no cambias tu actitud ante la vida, la ansiedad y el desasosiego siguen estando ahí. Además, en Occidente, la espiritualidad se quiere comercializar para sacar provecho. Y eso es imposible, lo que cuenta es la pura práctica, la práctica devota y espiritual. Sobre todo el desapego que es la cualidad fundamental.

¿De qué trata el libro que estás preparando?

Su título es: El legado de la India: Historia, filosofía y cultura. En él trato cuestiones generales de toda la India. Es un análisis directo de los textos: El Yoga, Los Tantras, Los Upanishads… Todo ello junto con mi experiencia y percepción personales. El sol de la filosofía nace en Oriente. Todos los problemas filosóficos ya están planteados en Los Upanishads, y las filosofías de Platón o de Kant sólo retoman sus viejos problemas. De eso trata mi libro.