Entrevista a Willigis Jäger

Por Carlos Aguirre

“Tiene que venir un tiempo en que la institución se verá remplazada por la experiencia religiosa”

Nos encontramos con Willigis Jäger, monje benedictino, maestro regular Zen y condiscípulo de Enomiya Lassalle. Con ya varios títulos editados en nuestro mercado editorial este singular monje alemán es uno de los referentes de la renovación espiritual que la apertura de horizontes del Concilio Vaticano II ha amparado.

Generación XXI.- Tradicionalmente el cristianismo distinguía tres niveles de oración: la oratio, la meditatio y la contemplatio u oración sin objeto. Desde su punto de vista cuáles han sido los condicionantes de la pérdida y el olvido de la contemplación cristiana.

W. Jäger.- El marco cultural de la ilustración fue una causa importante. Éste pretendía presentar la religión desde la perspectiva de la ciencia. Otra causa importante fue la orientación que tomaron los ejercicios de San Ignacio al presentarse de una manera muy racionalizada. Yo no dudo que San Ignacio tuviera experiencias místicas pero lo cierto es que a sus ejercicios se les fue dando un contenido excesivamente centrado en lo racional. Desde entonces, la oración ha sido enfocada desde la razón, la memoria y la voluntad y, en realidad, estos ámbitos no tienen mucho que ver con la mística. Todo esto convierte los ejercicios de San Ignacio en un ejercicio meditativo al que se le confiere un contenido de índole intencional y moral. Otro motivo más ha sido el creciente legalismo. La mística siempre tendrá dificultades con las instituciones ya que éstas pretende delimitar las experiencias místicas de sus fundadores desde la razón. Esto genera muchas dificultades a la hora de interpretar y presentar la experiencia mística ya que, siendo así las cosas, es fácil que se planteen contradicciones con las formulaciones dogmáticas.

GXXI.- Algo central en su obra es la necesidad de una reinterpretación del cristianismo…

W. Jäger.- La verdad es algo a reinterpretar en cada generación, de acuerdo a la época que se vive y a la visión del mundo que esté vigente. Los dogmas cristianos fueron formulados en el contexto de una cosmovisión muy diferente a la de hoy en día. La visión del mundo y el marco antropológico actual son muy diferentes. Las ideas sobre el mundo han cambiado mucho. Cuando hoy en día encendemos la televisión se nos presentan asuntos sobre los genes, la neurología, la biología molecular, etc. Las actuales formas de pensar no se parecen en nada a las que las personas tenían antiguamente. Se trata de adecuar esta nueva cosmovisión con esas imágenes antiguas de la religión. El espíritu santo es algo vivo y dinámico, no es algo fijado en algún tiempo y que no cambia.

GXXI.- Muchos de sus planteamientos recuerdan a los de Joaquín de Fiore para el que la presente Edad del Hijo, significada en lo religioso por la Iglesia-Institución, se verá superada por la Edad del Espíritu, centrada en la mística y la experiencia espiritual.

W. Jäger.- Conozco la profecía de Joaquín de Fiore y me parece perfectamente aceptable. Lo que no sé si ésta sucederá exactamente tal y como él preveía. Lo cierto es que tiene que venir un tiempo, y creo que en efecto vendrá, en que la institución se verá remplazada por la experiencia religiosa, y ese tiempo será el de la actuación del espíritu. Este siglo entrante será el siglo de la metafísica, no el de los teólogos o los filósofos, sino el de la experiencia religiosa. Las religiones deben darse cuenta que su tarea es conducir a esa experiencia que sus libros proclaman, que sus dogmas aluden y sus ritos simbolizan.

GXXI.- Los últimos siglos parecen haber llevado a la religión a una situación de crisis. Pareciera que la Iglesia ha tenido grandes problemas para asumir e interpretar el devenir histórico…

W. Jäger.- Hay tres grandes sacudidas que ha vivido la religión hasta ahora. La primera la de Galileo y Copérnico al descubrir que la tierra no era el centro del cosmos. La segunda sería la teoría de la evolución de Darwin al colocar al hombre no como un ser único en el cosmos sino dentro del proceso biológico de la evolución. La tercera sacudida serían las investigaciones de Freud y Jung para los que la psique humana en parte estaría determinada, a priori, por toda un serie de energías psíquicas… A todo esto habría que añadir hoy en día los avances y conocimientos de la psicología transpersonal para la cual nuestro yo no es más que un centro de organización que nos permite funcionar. Así nuestra identidad auténtica estaría en nuestra propia profundidad.

Ante estas sacudidas siempre ha sucedido lo mismo. La Iglesia no ha querido aceptar estos conocimientos y se ha resistido a los mismos. Con el paso del tiempo va afianzándose la idea de que la razón, como fruto de la evolución natural, es algo muy valioso pero a la vez va cobrando importancia aquello que está más allá de la razón, y eso está aportando una base muy diferente a la teología. Todas estas sacudidas se hacen difíciles de aceptar si se estructura la religión desde una perspectiva legalista y exclusivamente racional. La teología no podía aceptar que el hombre no fuera tan diferente de las demás criaturas y que fuéramos un fruto de un proceso de evolución biológica.

GXXI.- Puede ser la experiencia interior un vehículo para el diálogo inter-religioso.

W. Jäger.- De momento de lo que se trata más bien en ese diálogo es de encontrar elementos comunes en las diferentes religiones, por ejemplo en los aspectos éticos. Estos diálogos descubren como todas las religiones apuntan a la caridad como a un factor esencial para su convivencia. Estas discusiones interconfesionales son muy importantes aunque para mí es mucho más importante la evidencia de una espiritualidad interreligiosa. Todas las religiones se basan en la experiencia originaria de sus fundadores, y esas experiencias eran experiencias místicas. Moisés tuvo su experiencia ante la zarza ardiente del Sinaí y Jesús en el momento de su bautizo y en el monte Tabor, y Sakyamuni Buda dio origen al budismo tras su experiencia mística y Muhammad fue también un místico. En el fondo las religiones no han hecho otra cosa que establecer aquello que sus fundadores experimentaron. Las religiones por ello deberían intentar conducir a sus miembros a ese género de experiencia que tuvieron sus fundadores. Si yo comparo las experiencias de éstos veo claramente que encontraron la misma y única verdad. Si han realizado realmente la experiencia de esa verdad sólo puede haber esa verdad en el origen de cada religión. A partir de ahí esta quedará formulada según la época y la cultura imperante.

En cualquier caso hay que considerar que muchas personas hoy en día no encuentran la fuerza necesaria para su vida en las verdades estipuladas de cada religión al tender estas a adoptar estas verdades dogmáticamente. Quiero volver a mencionar esa visión del mundo antiguo desde las que se formularon esas verdades y que hoy en día no encajan con la visión contemporánea del universo. Ni siquiera una interpretación actualizada es capaz de satisfacer a muchas personas en su deseo de experiencia religiosa. En este deseo de experiencia hay que ubicar el futuro de las religiones. Además, todo esto coincide con una apertura en nuestra capacidad para el ámbito de lo transpersonal. Los seres humanos se acercan a un nuevo nivel de la conciencia. La conciencia humana se ha ido desarrollando desde el nivel mágico al mítico, y desde el mítico al mental, y esta evolución no se va a quedar parada sino que seguirá hasta el nivel místico o transmental.

Por lo que se refiere a las religiones y culturas más antiguas, es verdad que en las mismas el chamanismo también buscaba esa dimensión de lo transpersonal y así podría ayudar a las personas a encontrar el verdadero sentido de la vida. Aunque hay que considerar sus connotaciones de carácter arcaico y mágico. Esto no lo hace practicable o válido para las personas de hoy en día.

GXXI.- Como monje benedictino, ¿qué supuso y qué supone el Zen para ti?

W. Jäger.- La relación entre el Zen y Contemplación viene dada porque ambos llevan a la experiencia de lo uno y lo único, y por que el camino que ambos recorren es el mismo. Se trata de relegar la actividad del yo. Mientras éste sea activo las experiencias transpersonales no podrán darse. Los maestros Zen, igual que el Maestro Eckhart o Juan de la Cruz, uno de los más grandes místicos de Occidente, intentan relegar la actividad del yo para que pueda aparecer algo que siempre es pero siempre está oculto por dicha actividad. Eckhart habla de una capacidad de percepción que se intensifica cada vez que mi yo queda relegado a un segundo plano. Eckhart afirma que si esto ocurre la divinidad se experimenta a sí misma… Entonces la ola experimenta que su identidad auténtica es el agua… Esto es lo que muestra el Zen y cualquier mística auténtica, aunque hay que considerar que cada mística se expresará en sintonía con su propio contexto histórico y cultural. Las afirmaciones de Eckhart y los maestros Zen son muy parecidas. Muy a menudo se expresa de una manera tan radical como lo hacen los propios maestros Zen. Por ejemplo cuando dice eso de “Si yo no existiera Dios no sería” se refiere a esa experiencia de unidad. Dios sólo puede ser Uno. Si yo participo en Dios y formo parte de ese Uno, y no pudiendo separarse parte alguna del Uno, o bien existe la totalidad, lo Uno, o nada existe. Así “Si yo no existiera Dios no sería”. La ola podría decir: si no existiese yo, el mar no sería porque la ola es agua, igual que el océano entero. No se puede separar el océano de la ola.

En Japón me di cuenta que había personas que vivían en monasterios y que su única intención era practicar para hacer irrumpir toda esa dimensión de lo transpersonal. Seguramente ésa era la intención de las primeras comunidades cristianas pero nuestro mundo occidental, tan racional, olvidó todo esto. En el cristianismo siempre ha existido la teología negativa lo que le acerca mucho a la perspectiva del Zen, es decir, cualquier cosa que pueda decirse sobre Dios no se ajusta a Dios. En este sentido se ha hablado de una espiritualidad apofática antes que una catafática, es decir una espiritualidad que se aleja del concepto (fatis viene del griego y significa palabra). Lo apofático aludirá a un alejamiento del concepto. Este elemento apofático es el propio de la mística cristiana.

Entrevista a Silvia Uslé

Por Pepa Salas

“Hay hombres que sienten fascinación por una mujer que les maltrate y les humille”

Silvia Uslé es una madrileña afincada en Nueva York desde hace cuatro años, ya que ha sido esta ciudad, la que le ha dado la oportunidad de desarrollar su gran pasión: la fotografía. Después de estudiar Bellas Artes obtuvo una beca Fullbright para hacer un curso de fotoperiodismo en el prestigioso National Center of Photography. Ahora Blackstar, una de las principales agencias, apuesta por ella, que se desmarca de lo políticamente correcto para adentrarse en temas controvertidos y poco explorados, como la industria del sado en USA. Una cultura donde la violencia se exhibe sin ningún pudor; pero en cambio, la palabra sexo es motivo de censura; la prostitución es ilegal, pero fustigar a una persona a cambio de un buen puñado de dólares es admisible.

Generación XXI: La fotografía no sólo supone la búsqueda de la belleza, también es información. En este caso es una prueba documental de algo a lo que supongo que no es fácil acceder… ¿Cómo te enteraste de la existencia de los gabinetes de sado?

Silvia Uslé- Sólo en Manhattan hay unos veinticinco gabinetes de sado. Son sitios con una gran extensión. En cada uno pueden trabajar unas quince dominatrices. Estas chicas se anuncian en páginas web y también aparecen en revistas de sado, fetichismo y cosas así; pero yo me metí en este tema porque tenía una amiga que trabajaba en uno que era como el “Disneyland” del sado, el más espectacular. Cuando vi aquello me quedé impresionada y pensé: “esto tengo que contárselo al resto del mundo”. Así que me quedé allí y empecé a hacerles retratos que luego les regalaba para que se publicaran en esas revistas al mismo tiempo que me documentaba. Antes de que llegara yo, ellas tenían a un fotógrafo que se empeñaba en retratarlas como si fueran “putones” y no estaban contentas con él; yo, sin embargo, hacía que aparecieran guapas e incluso más “respetables” ; por eso y porque soy mujer, me gané su confianza.

En Blackstar pensaron que este proyecto sería interesante y rentable y me respaldaron durante un período de dos meses en el que tuve que pasar muchas horas en aquel sitio para documentarme bien; pasaba noches enteras esperando que ocurrieran cosas interesantes. Llegó un momento en que ya tenía pesadillas. Se respiraba mucha tensión en el ambiente; ellas siempre se gritaban, se peleaban… siempre estaban mal de los nervios.

GXXI- Tengo entendido que en España también hay lugares de este tipo donde a la vez se ejerce la prostitución de lujo… ¿Son habituales estos sitios en el resto de Europa?

S. Uslé- En Europa sé que hay sitios así, por ejemplo en Alemania; pero la diferencia básica es que en Nueva York, que ha sido donde he realizado mi trabajo, la prostitución no tiene nada que ver con los servicios que aquí se prestan.

GXXI- ¿Qué tipo de trabajo realizan las dominatrices?

S. Uslé- La prostitución es ilegal, por eso estas chicas tienen prohibido mantener relaciones sexuales con los clientes a cambio de dinero; ni siquiera pueden desnudarse en teoría, aunque a veces lo hacen; sin embargo, sí les está permitido latigar al cliente hasta hacerle sangrar o clavarle alfileres en el cuerpo o atarle los genitales con una cuerda y tirar de ella. Estas cosas y otras más desagradables es lo que he visto hacer. Lo más enfermo está permitido; en fin, la doble moral que hay en Estados Unidos.

GXXI- ¿Cuánto cobran por servicio?

S. Uslé- Unos 250 dólares a la hora.

GXXI- ¿Has tenido problemas por querer publicar este trabajo allí?

S. Uslé -. En USA no puedo publicar este trabajo porque algunas de estas chicas no han firmado un acuerdo para que aparezca su imagen ni el nombre del local; sin embargo, se anuncian en Internet, revistas y medios relacionados con la industria del sexo.

GXXI- No me imagino hasta qué punto son inofensivos los clientes; quiero decir que por allí puede haber personas realmente peligrosas, sádicas… ¿Cómo es el tipo medio de cliente? ¿Hay un control de los datos personales?

S. Uslé- Sí, se toman los datos a los clientes porque nunca se sabe…En una ocasión me vi amenazada por un cliente porque me vio fotografiándole. Averiguó mi número y me dejó un mensaje horrible en el contestador, pero el percance no llegó a más porque él sabía que teníamos sus datos. Los clientes habituales son hombres, más bien jóvenes, ejecutivos que en su trabajo se toman un descanso de media hora o una hora y pasan un rato allí. Por la noche es muy jodido, es peor , ya que son más conflictivos y suelen estar borrachos o drogados. Siempre quieren pasar más tiempo y se ponen muy pesados porque no tienen prisa. De todas formas las dominatrices son ellas, aunque podría darse el caso de una situación a la inversa, es decir, que la trabajadora sea dominada por el cliente si está dispuesta a ello y por una cantidad de dinero muy superior. Esto no suele ocurrir.

GXXI- Entonces podría verse como unas mujeres que ofrecen un servicio a la sociedad que no es precisamente prostitución…

S. Uslé- Es muy parecido a estar en un hospital psiquiátrico. Cuando pasas mucho tiempo allí empiezas a pensar que eso es normal, pero no lo es. Yo concibo ese sitio como un lugar donde hay unas trabajadoras sociales haciéndose cargo de las desviaciones sexuales de la sociedad… Alguien tiene que hacer el trabajo sucio.

GXXI- Sabemos que hay desigualdades residuales entre hombres y mujeres, basadas, sobre todo, en imperativos biológicos y educativos. Esto será muy difícil de erradicar…

S. Uslé- Hay hombres que sienten fascinación por una mujer que les maltrate y les humille, pero el mito de la dominatriz, en realidad es falso. Ella sólo hace lo que el cliente pide, está a sus órdenes. No es una dominatriz, es una mujer sumisa.

La mayoría de los clientes son hombres; esto demuestra que siempre les han enseñado a ser más libres, sexualmente hablando, y también demuestra que disponen de mayor poder económico que las mujeres.

Los hombres saben separar su desviación de su vida privada, por eso aquí acuden hombres que ya están casados o ya tienen pareja, quiero decir que sus desviaciones las dejan para un momento determinado y con sus parejas mantienen una relación normal. Las mujeres, sin embargo se meten en relaciones muy abusivas por no saber hacer esta distinción.

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