Entrevista a Gaspar Fraga, director de Cáñamo

“Las políticas prohibicionistas han creado problemas sociales de primer orden”
Por Cristóbal Cobo.

Acaba de realizarse la cosecha de marihuana, que al parecer ha sido enorme este año en España. Envueltos en el olor a yerba que llega hasta nuestras narices desde cualquier rincón de estas tierras, nos encontramos con el director de Cáñamo, la revista que desde hace ya cinco años aglutina en torno a sí la lucha contra la prohibición de la marihuana y sus derivados. Gaspar Fraga, un hombre curtido en mil batallas por la libertad y en las últimas revoluciones perdidas (fue expulsado del París de mayo del 68, por enfrentarse a los gendarmes franceses), respondió a mis preguntas sin rodeos.

Generación XXI: Mucha gente lee Cáñamo, cultiva y fuma marihuana, pero el asociacionismo cañamero es muy escaso (700 militantes tiene la AMEC) ¿A qué crees que se debe?

Gaspar Fraga: Cuando, a fines de 1996, presenté en una asamblea multitudinaria de socios de la ARSEC la propuesta de normalización, fue con la intención de abandonar lo que denominé entonces el “periodo panfletario” y crear un órgano de información que por su presentación y contenidos ayudara a “normalizar” la percepción social que se tenía del consumo de cannabis. De ahí nació Cáñamo, una revista de aspecto normal, con distribución normal en todos los kioskos del Estado y con unos contenidos informativos que fuesen alternativos a los difundidos por los medios de comunicación oficialistas e institucionales.

Ese original objetivo normalizador se ha logrado con la revista. Cualquiera puede desplegar en el metro sus páginas sin que encuentre miradas chocantes en derredor suyo. De manera que muchos lectores, pertenecientes a “la cultura del cannabis”, al ver el objeto deseado en el kiosko, al leer sus contenidos y comprobar las ventajas de su aplicación práctica, se han distanciado del asociacionismo porque han creído que la revista per se ya les resolvía muchos aspectos del afán que les llevaba a la asociación. En todo caso es un efecto no deseado por Cáñamo.

GXXI: Acaba de realizarse la cosecha de marihuana… ¿qué frutos esperáis recoger este año desde el activismo antiprohibicionista?

G. F.: Este año, el activismo en general, además del mayor número de confiscaciones habidas en todo el Estado, a pesar del recrudecimiento de las aprehensiones por parte de unas Autoridades más vigilantes que en años anteriores, por lo que sabemos, también se ha producido un mayor número de cosechas en toda España. Ahora, cuando se comienzan a celebrar los concursos, catas y copas de marihuana en toda la geografía nacional, se verán los frutos recogidos. Desde Lanzarote a Bilbao, pasando por Cuenca y Valencia se celebran ya las cosechas en debida forma. Estos hechos, en sí mismos, por su carácter normalizador, han de ser los mejores frutos del activismo.

GXXI: El Gobierno Vasco reconoce que “la oposición a la legalización de la marihuana sería mínima”, gracias a años de información, debate y publicaciones. ¿No está ya el momento maduro para pasar a un activismo más combativo, tipo el de la insumisión?

G. F.: La percepción social ya no considera problemático el consumo de cannabis y empieza a entender el fondo interesado y moral de la Prohibición. Todo parece apuntar a ello. El pasado año Cáñamo encargó una encuesta a Sigma Dos -la misma empresa que trabaja para el PNSD del “zar” Robles- sobre la percepción social del cannabis en España y un 63% de la población encuestada se mostró de acuerdo en legalizar su consumo.

Nacional e internacionalmente, hoy existen iniciativas concretas en contra de la Prohibición, reclamando una política justa y eficaz. Las políticas prohibicionistas, no sólo han fracasado, sino que han creado problemas sociales de primer orden.

“Droga prohibida, mafia agradecida”, dijo un sensato y lúcido político portugués ante el crecimiento de las mafias del narcotráfico. Cada segundo ganan 3.000.000 de pesetas en el mundo. Con ellas aumenta la corrupción generalizada en los más altos niveles institucionales. Además de haber fracasado, la Prohibición se está utilizando como un peligroso medio de control de las libertades ciudadanas, que atenta contra los derechos humanos y contra la biodiversidad, que promueve conflictos como el Plan Colombia y justifica sentencias -muerte o prisión- en países como EEUU, China o Irán. En España, particularmente, por aplicación de la L.O. 1/92 o Ley Corcuera, fomenta la persecución de la juventud, estadísticamente principal consumidora de cannabis. En todo el mundo, los intereses creados en torno a la industria farmacrática, con sus poderosos laboratorios, mantienen la Prohibición y la Guerra contra las Drogas.

Es patente el fracaso cuando desde 1948 se viene declarando periódicamente en la ONU el compromiso de los gobiernos para la desaparición de las drogas, y cada año aparecen nuevas drogas ilegales, al tiempo que cada día se crea paranoia e intolerancia hacia las legales. Es por esto que algunos gobiernos de naciones europeas intentan desarrollar otras políticas más sensatas que las practicadas por EEUU, impulsor de la Prohibición a nivel internacional.

GXXI: A tenor de las declaraciones de Gonzalo Robles, no creo que podamos confiar en que el Gobierno legalice la marihuana, a menos que se vea obligado. ¿Crees que se producirá esta legalización en España? ¿Cuándo y de qué forma?

G. F.: Bueno, el Gobierno, a través de su “zar” de las drogas, que hace declaraciones calcadas de las estadounidenses, puede decir lo que quiera. Aunque, a ver si se define mejor y más coherentemente. Pero, como tú decías, el movimiento cannábico también puede recurrir a posturas más radicales, que denuncien mejor y más efectivamente la intransigencia del Gobierno. Como colectivo consciente de su fuerza, el movimiento cannábico podría recurrir a la insumisión, a la desobediencia civil y autoinculpación. Podría colapsar los juzgados o comisarías. Algo semejante a lo que se está haciendo en Italia ahora mismo. Pero ahora que se acaba de iniciar el diálogo a nivel institucional, que hay partidos políticos receptivos a las demandas de los consumidores, un paso en términos radicales yo considero que sería un error táctico. Si hubiera intransigencia por parte del Gobierno, sería más certero guardar los medios de presión para ese momento, pues entonces se harán obligadamente necesarios.

GXXI: Acaba de aparecer un competidor vuestro, la revista “Yerba”. ¿Qué opinas de ellos?

G. F.: La aparición de Yerba, la revista filial de los norteamericanos, no nos preocupa. Antes, al contrario, nos satisface que haya otra revista del mismo tema que Cáñamo en el mercado. Es otro efecto de la normalización. Otra cosa es que me gusten los contenidos de la revista Yerba. Su primer número no me ha gustado. Son traducciones literales de artículos de su madre americana. Los contenidos de la revista madre, que bastante hace por el autocultivo y los enfermos en EEUU, en el interior del vientre de la bestia, poco han expresado del activismo en sus 25 años de edición. Al contrario que ellos, los de Yerba deberán ponerse las pilas y adoptar una clara defensa del activista español.

De todos modos, ya al quinto año de su publicación, con el número 50 a aparecer en febrero próximo, Cáñamo ha puesto el listón muy alto, para Yerba o para cualquier otra publicación con igual tema. Y Cáñamo, desde su primer número, siempre ha transmitido la voz de los activistas.

GXXI: El mundo universitario anda también de movilizaciones ¿algún mensaje para nuestros lectores?

G. F.: ¡Hombre! Por las encuestas llevadas a cabo en nuestra revista, los universitarios son nuestros mejores y más asiduos lectores. Porque Cáñamo no habla sólo de marihuana. Tiene artículos de pensamiento y opinión plenamente actuales, y contenidos referidos a la medicina, ecología, antiglobalización, jurisprudencia, defensa de los derechos ciudadanos, música, libros, etcétera… que interesan grandemente a la juventud.

El mensaje es obvio, pues la defensa de una enseñanza adecuada a nuestros días y la reivindicación de mayor representatividad estudiantil en la gestión de la universidad son bases de partida insoslayables en la movilización actual.