Entrevista a Luis Racionero

20-diciembre-2001 · Imprimir este artículo

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“LA UTOPÍA DEL PRESENTE ES LA MÍSTICA”

El escritor y ensayista Luis Racionero es, en estos momentos, director de la Biblioteca Nacional. Comprobamos que lejos de haberse convertido en un ratón de biblioteca, Luis sigue viendo el mundo de un modo muy peculiar. Su trayectoria comienza en Berkeley, en los años de la cultura alternativa que tanto han marcado nuestro mundo. Renunció a ser ingeniero por su vocación filosófica: Decenas de buenos títulos avalan aquella decisión.

GENERACIÓN XXI .- Tu último ensayo, “El Progreso Decadente”, habla de lo que sucedió en el siglo XX, y también del avenir de un nuevo siglo… Las torres, la guerra. ¿Qué está pasando aquí y ahora?

Luis Racionero.- Esto hay que enmarcarlo en un ámbito más amplio. Es un fenómeno duradero. Podemos llegar a verlo como Huntington o Toynbee: las guerras entre reyes, naciones, ideologías… ahora ya serán entre civilizaciones, no por desavenencias entre gobernantes o países, sino por desavenencias entre distintas formas de vida. Una identidad cultural se siente amenazada y/o acorralada y lanza estas reacciones fanáticas o violentas. Éste es un marco que explicaría por qué ha pasado esto y pueden pasar más cosas. El otro marco es la desigualdad de riqueza entre países, abismo que aumenta. Los que no tienen nada que perder, hacen ataques de este tipo. En el caso de las torres se puede dar el caso de que haya un personaje especialmente fanático o rencoroso ¡Yo qué sé cuál pueden ser los motivos de este tío!

GXXI.- ¿Qué le sucede al Islam?

L. R.- Que está en el siglo XIV de su historia. Lo que no podemos es creernos que la Historia del mundo se divide en antigua, media y contemporánea.
No; los chinos están fuera, el Islam tampoco está en esto. No han querido aceptar otras cosas, pero eso lo decide cada uno. Una tecnología te transforma la forma de vivir. A lo mejor, han preferido vivir así, su identidad preindustrial. No podemos decidir por ellos qué es mejor. Se sienten amenazados, que va a desaparecer su identidad y muerden.

GXXI.- ¿Deben nuestras leyes imponerse en nuestros países a los extranjeros de otras costumbres, como en el caso del chador?
L. R.- ¿Y si las chicas están más contentas con el chador?

GXXI.- ¿Y la ablación?

L. R.- ¿Quién hace la ablación? Las mamás… Pues que hablen con las mamás. Hay que dejar vivir a los demás de acuerdo con sus costumbres.

GXXI.- Visto lo visto, parece que no estamos ante ningún fin de la Historia.

L. R.- Son sólo palabras. Pero lo que quiere decir este señor Fukuyama es que no hay un sistema alternativo. Yo me he preguntado durante años cuál podría ser la alternativa al sistema, y no la he encontrado. En este sentido sí que estamos en el fin de la Historia, estamos todos en el mismo sistema porque no hay otro mejor. Hay otros peores: el comunismo es peor, el nazismo es peor, las comunas no funcionan, el anarquismo no se ha aplicado… Esto es fin de la historia, lo que no significa que esto sea una balsa de aceite porque siguen habiendo conflictos.
¿Pero se puede llamar fin de la Historia a que solo haya un sistema válido y vigente en este momento?
No, ése no es el fin de la Historia. Es más bien un frenazo. Todos convergemos, pero la Historia podrá mejorar este sistema o tener otra alternativa. Hay guerras. No tiene sentido hablar del fin de la Historia.

GXXI.- Por lo que dices, no existe un referente utópico

L. R.- La utopía del presente es la mística: llegar a estados de conciencia determinados, fuera del tiempo, notar que vas conectando con otros estados de conciencia. Para mí esto es la utopía.

GXXI.- ¿Y los viejos planteamientos de Moro, de los utopistas sociales que querían cambiar el mundo? ¿No te interesan?

L. R.- Sí, me importan, ¿pero qué hacemos con ellos? Es como cuando hacemos planes para una ciudad. Como un plan general para una ciudad, que luego nos vemos forzados a cambiar porque la realidad es cambiante. La realidad se te escapa.

Creo en la utopía al estar por cambiar, experimentar, evolucionar… y por mejorar lo que hay, pero eso es fluido. Lo otro, el decir éste es el dibujo o plano ideal me parece un corsé que no funciona.

GXXI.-¿ Estamos al final de una civilización, como estudias a lo largo de tu obra ?

L. R.- Creo que sí, pero esto no pasa de un día para otro. Estamos al final de la civilización mecanicista. Ordenadores, biotecnología, clonación… En el momento que la gente viva 120 años ya estamos en otra civilización, ¿no?

GXXI.- ¿Crees que la técnica es peligrosa? ¿Eres tecnófobo?

L. R.- No, porque con el mismo cuchillo con el que te asesinan, te operan. Depende de quién lo use. Lo que no puede ser es que se te escape…

GXXI.- Y eso, ¿cómo se hace?

L. R.- Pues con leyes, claro. Con Kioto. Si no, sí que se te escapa de las manos. Si lo único que quieres es ganar más dinero, entonces puede pasar cualquier cosa. Ganando más dinero no todo va bien. Puedes hacer cosas que perjudiquen a los demás.
La ecología, por ahí se ha escapado, sí. Pero piensa que esto de la ecología empezó cuando yo estaba en Berkeley, hace relativamente muy poco tiempo. La ecología no sale a la calle hasta los años 68. Lo primero que se escribió en España de ecología lo hice yo en un número monográfico de la Revista de Occidente, y fue en el año 72.GXXI.- ¿Crees por ejemplo que la Globalización, flujos migratorios, etc. es controlable?

L. R.- Si se quiere, sí. Hay que hacer más ricos a los países que son más pobres.

GXXI. La caída de las torres, ¿a quién ha beneficiado?

L. R.- A nadie.

GXXI ¿Crees que hay un plan para hacer de los USA un estado mundial?

L. R.- Hay un hecho: EEUU es el país más potente del mundo. Ha ganado las dos guerras mundiales. Estamos en una Pax Americana. Nosotros somos Grecia.

GXXI- Será Inglaterra…

L. R.- Bueno, no. Inglaterra sería la punta del Peloponeso, pero nosotros tenemos ese papel de los griegos frente a los americanos.

GXXI.- ¿Qué te parece la elaboración de las listas de antipatriotas en las universidades de los Estados Unidos?

L. R.- Volvemos a Macarthy. Lo que es penoso es que un fanático nos contagie y actuemos como él.

GXXI.- Tú que conoces la sociedad americana, ¿crees que puede producirse un recorte de libertades?

L. R.- Temporalmente, espero. Sí que he detectado una censura ridícula, como que no se puede poner en la radio el “New York, New York” de Sinatra…
Por motivos de seguridad ha habido recortes, pero para controlar eso están los parlamentos.

GXXI.-Eres de la generación del 68, ¿qué queda de todo aquello?

L. R.- Ha dejado muchísima huella, no habría rock ni todo esto de la noche. Las costumbres: Fíjate qué cambio. No hubo sustitución del sistema por las comunas como decíamos los hippies, pero en la forma de pensar ha quedado bastante.

GXXI.- En aquel contesto de renovación, el historiador de las drogas Wasson, decía aquello de que el hombre es en realidad un mono que se comió un hongo alucinógeno y así evolucionó.

L. R.- Es muy posible. Es una metáfora. En mi última novela, “Pecado Original”, se habla de la hominización a partir de que los hombres se comieran los cerebros. En ese caso, la manzana del paraíso en lugar de ser un hongo es el cerebro de los otros. Así les creció mucho el suyo y se produjo la hominización. Es una hipótesis, pero podía haber sido un hongo u otra cosa. Lo que está claro es que a un mono le entra el pensamiento, y no hemos sabido explicarlo. Si dicen que fue por que se comió una amanita muscaria, pues es posible. Yo pienso que la caída del paraíso es tomar el psilocibe o la amanita y bajar del viaje. Porque en el viaje entras en el paraíso. Y cuando vuelves a este estado de percepción caes del paraíso.
Las religiones son las herederas de los Misterios de Eleusis, y aquí sí que te daban sustancias psiquedélicas.

GXXI.-¿Cómo acabaron los Misterios de Eleusis?

L. R.- Desaparecen cuando Constantino abolió la escuela de filosofía de Atenas y cuando el cristianismo hace mártires a los paganos. Ahí se acabó. Salvo para la gente que quedó sabiendo lo que era.

GXXI.-¿Cómo reaparecen las drogas visionarias en los sesenta?

L. R.- Pues mira, porque la química evoluciona y da el LSD. Lo natural se siguió tomando siempre. Los chamanes estaban ahí. En catalán hay una expresión que dice: “está tocado de la seta”, para explicar un tío que hace cosas raras… Lo quiere decir que se tomaba la amanita.
En los años 40 ya se había escrito mucho, y luego ha habido todo un desarrollo intelectual hasta Huxley. Los sesenta, con el ácido, catalizan todo eso.

GXXI.- ¿Y cómo algo tan evidente y tan importante pasa tan inadvertido para la mayoría, y hasta para los teóricos máximos de las religiones como Mircea Eliade?

L. R.- Muy curioso. Una forma de autorepresión. Yo no sé si, como estas sustancias las han declarado ilegales, la gente no quiere hablar de ello.
Eliade, es verdad, habla muy poco de ello. La deformación del intelectual. Se creen que lo importante es explicar una cosa en palabras. Lo primero que tenía que hacer Eliade para escribir de los chamanes es tomarlo y convertirse en un chamán, y luego contarlo. Pero no ponerse desde fuera como viendo los toros desde la barrera.

GXXI.- Cuando dices que la mística es la utopía actual, ¿a qué te refieres?

L. R.- Si no puedes cambiar el Sistema, la utopía de cambio se te queda en lo personal.
GXXI.- Esto confluye en el movimiento Nueva Era…

L. R.- Sí, pero la Nueva Era tiene muchos aspectos tontos y grotescos. Miles de gurús, sin contrastar. Esos centros que lo prometen todo…

GXXI.- ¿Hay una nueva religión gestándose en la Nueva Era?

L. R.- Sincrética. Depende de los que entendamos por religión. No como creencias, que ya las teníamos, sino como experiencias.

GXXI.- ¿Puede cambiar el mundo por ello?

L. R.- A la larga, sí.

GXXI.- ¿Eres optimista del mundo que viene?

L. R.- En cualquier caso. Yo soy taoísta. Lo importante es el cosmos, la naturaleza, que el hombre esté o no, es igual. Porque el universo sigue con la danza maravillosa de Siva. Nacen soles, mueren enanas negras. La danza de Siva…Tú has sido parte de eso.
Si te empeñas en ti mismo, fulanito de tal… pues entonces te la pegas. Mal asunto, te va a pasar de todo. pero si no, pues eso.
¿La humanidad? Mira, mucha gente vive ahora con muchas más comodidades. Hemos mejorado y sin embargo Lao-Tse está defendiendo que quien vive rico vive mal. ¿Somos ricos?, pues hay problemas. Pero lo otro es pensar en el paraíso. La humanidad, con todo, ha mejorado muchísimo.

GXXI.- ¿Qué uso tiene la Biblioteca Nacional para los universitarios?

L. R.- Pueden venir a investigar.

GXXI.-¿Qué tesoros guarda?

L. R.- Hombre, para mí, personalmente, los manuscritos de Leonardo da Vinci.

Entrevista a Antonio Dyaz

18-diciembre-2001 · Imprimir este artículo

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Por Emilia Lanzas

“Espero que con OFF se abra algún tipo de camino”

Músico, escritor, crítico de cine… el polifacético Antonio Dyaz acaba de rodar su primer largometraje, OFF -ya tenía dos cortos, “2019″ y “Labios”-. El pasado 28 de noviembre se proyectó el tráiler. Las imágenes rápidas se sucedían con una impactante música y una voz inquietante. Supo a poco, pero fue suficiente para mostrarnos que es posible otra forma de ver, sentir y contar. Una película de escaso presupuesto, largo rodaje plagado de contratiempos, una historia diferente y un lenguaje cinematográfico al margen de sujeciones comerciales: Parece que ha nacido en España, el cine independiente.

Generación XXI.- Con OFF has demostrado que se puede hacer otro tipo de cine. ¿Crees que puedes crear escuela?
Antonio Dyaz.-No, no lo creo; y de hecho pienso que crear escuela no suele ser una buena cosa, visto con perspectiva. Simplemente, espero que con OFF se abra algún tipo de camino, que haya gente que sepa que se puede hacer cine de otra manera.

GXXI.- El empleo de la tecnología digital, además de posibilitar grabar más barato y en sitios prohibidos, ¿constituye en sí mismo una aportación al lenguaje propiamente cinematográfico?

D.- En mi caso, sí. Yo no soy un cineasta al uso, nunca he estudiado cine, y no sé cómo se maneja una cámara de 35 milímetros; tecnología que, además, creo que está condenada a la extinción en un corto plazo.
En ese sentido, me considero muy afortunado por haber llegado a la dirección en este momento, cuando existe la tecnología digital, que es relativamente sencilla de manejar.
En el caso de OFF la cámara utilizada, además de ser digital, tiene unas dimensiones especiales que nos ha permitido infiltrarnos en lugares en los que no está permitido rodar.

GXXI.- A este respecto, ¿tendréis un making-off muy interesante?

A. D. Sí, en nuestro rodaje, que abarca nueve países, nos ha ocurrido de todo. Puede que algún día lo contemos. Por ejemplo, en el metro de Moscú veíamos por todos lados personas con uniformes repletos de medallas, y no sabíamos muy bien quiénes eran, si soldados, ex-militantes del PCUS en paro… Sólo temíamos que nos pidieran la cámara o un puñado de rublos.
Pero, en general, tuvimos mucha suerte. Aunque, eso sí, rodábamos muy rápido. Ha sido una especie de rodaje de guerrilla.

GXXI.- Sin duda, OFF es una película arriesgada, muy diferente a lo que existe en el panorama cinematográfico español plagado, salvo algunas excepciones, de comedias al uso e historias realistas. ¿Tienes tu público?

A.D.- Aunque contamos con dos handicaps: que no tenemos ningún actor estrella y que no hablamos de la guerra civil, confiamos en la comprensión del público más avispado.

GXXI.- Aparte del escaso presupuesto -OFF sólo ha contado con cincuenta millones-, ¿cuáles son los principales problemas que habéis tenido? y ¿cuáles os esperan?

A.D.- Como has indicado, el asunto financiero ha sido fundamental, pero éste se ha ido resolviendo poco a poco.
También hemos tenido importantes problemas de logística, como suponía desplazar un grupo de personas a un país sin saber lo que te esperaba en él. En todos los casos, ha habido que reaccionar con prontitud y convencer al equipo de lo mejor en cada momento, además de darles una cierta orientación en esa especie de caos que nos íbamos encontrando. Había que planificar la secuencia en poco tiempo y rodarla de forma rápida y válida.

Respecto a los problemas que nos quedan, en principio, están los procesos técnicos como supone transferir a 35 milímetros la película, para que se pueda exhibir en salas comerciales. Después, tenemos el tema de la distribución.

Curiosamente, hemos logrado firmar varios acuerdos de distribución en el extranjero. En España, aunque el tema está muy avanzado, todavía no hemos elegido la distribuidora correcta para este producto. Preferimos salas pequeñas pero que traten la película con mimo.
En cualquier caso, la fecha de estreno será antes de la primavera.

GXXI.- ¿De qué trata la película?

A.D.- La sinopsis se puede definir como la historia de una pintora joven y atractiva, pero algo fracasada y desconectada del mundo. Un día recibe un envío anónimo de una cinta de vídeo, en la que ella puede presenciar su propio asesinato que sucederá en Estambul. A partir de ahí, una voz en off, que sólo ella escucha, le va llevando por diferentes lugares. Las ciudades elegidas tienen una conexión directa con famosos cuadros que han significado mucho en su vida; de tal modo que Kandinsky le lleva a Moscú, Rothko a Nueva York… Supone un viaje iniciático que ella debe realizar para recobrar la cordura y poder salvar su vida. Una especie de puzzle vital con un final bastante sorprendente.

GXXI.- En la película tú has creado la música, has elaborado el guión, diriges. ¿No has llevado al extremo el concepto de “cine de autor“?

A.D. Ésa es mi idea de dirigir cine. No concibo realizar una película con el reparto de tareas habitual. En mi caso, eso no me interesa. Yo quiero estar en cada uno de los procesos para poder dar una coherencia global. Tuve una idea inicial y me propuse llevarla a cabo.

GXXI.- ¿Y cuál fue esa idea?

A. D.- A raíz de una música que yo creé basada en cuadros famosos: ése fue el inicio. Por tanto, la película arranca de una banda sonora, por eso la historia debía ir en todo momento hermanada con la música.

GXXI.- ¿Cuáles consideras tus grandes influencias cinematográficas?

A.D.-Greenaway me gusta mucho, me encantaría alcanzar su excelencia. Para mí tiene un dominio total, un equilibrio perfecto entre imagen, efectos y música. En el otro polo, me gusta Woody Allen. También tengo presente a Tarkovsky.

En cuanto al cine español, la verdad es que no me interesa mucho… Me gustó el comienzo de Alex de la Iglesia, e “Intacto” es una película que me parece interesante.

GXXI.- ¿Te crees con capacidad para decir a aquellos que desean hacer una película: “querer es poder”?

A.D. A la gente que esté pensado hacer cine, yo les diría, que mejor monten un vídeo-club. Hacen falta más espectadores que directores.
(Página web de la película: www.offthemovie.com)