Entrevista a Manuel García Viñó

31-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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manuelgarcia1Las editoriales eligen al escritor más inculto, y lo convierten en éxito

La Fiera Literaria es fruto de la sociedad civil. Una soterrada labor de años que ahora sale a la luz pública gracias a la inclusión, todos los martes, de parte de la misma en el diario La Razón, bajo el título de El cubil de la Fiera. Meses atrás, Fernando Sánchez-Dragó les dio a conocer en la televisión. Fue una batalla simpar con los críticos oficiales.
La Fiera tiene todavía rostros desconocidos, nombres secretos, y muchísima inteligencia y humor; además de un conocimiento literario que es ya un fenómeno mediático y, quizá, el acontecimiento literario más importante de los últimos veinte años en España.
Hablamos con uno de sus promotores, Manuel García Viñó, creador de la llamada “novela metafísica”. Viñó tiene ya ochenta novelas publicadas –algunas consideradas entre las mejores de su género-; sobre su obra particular haremos una próxima entrevista.

Generación XXI.- ¿Cómo comienza a editarse la Fiera Literaria?
Manuel García Viñó.- Ese es un tema que está todavía bajo sumario; en la revista hay gente muy importante, la mayoría joven, que tardará algún tiempo en dar su nombre. Pero el inicio se encuentra en los años 60, cuando tuve la idea de hacer una revista que entonces pensé llamar El Criticón cuya base revolucionaria fuera decir, simplemente, la verdad, y no casarse con nadie. Esto, que parece una tontería, es la base del éxito actual de La Fiera Literaria. La honestidad y el rigor crítico y, sobre todo, no venderse a la publicidad. Otra idea que tuve -junto con Lucía Tirado, Mari Cruz Dominó, Isidoro Merino, Manuel Asensio y otros-, fue hacer un Centro de Documentación de la Novela Española en el que se tratara de reunir toda la novela española del Siglo XX, junto con un expediente para cada autor y, a partir de ahí, promover estudios, investigaciones, etc.
Después, desde el propio Centro, surgió la idea de hacer un Taller de Literatura junto con Juan Ignacio Ferrerás, que tiene un conocimiento extraordinario de la novela española del XIX y XX, una filósofa, Victoria Sendó y un comunicólogo, Juan Francisco Llerena.

GXXI.- A los que escribís en la Fiera Literaria se os hace la crítica de que sois unos escritores frustrados, críticos de lo imposible, y que estáis destruyendo todo lo que existe en el panorama cultural español.
MGV.- ¡Es tan fácil destruir lo que hay…! Nosotros pensamos que la principal misión de una editorial no es ganar dinero, sino descubrir a un gran escritor. En la actualidad, editoriales como Alfaguara, Anagrama y otras, lo hacen al revés. ¿Que escribe un libro Sara Montiel y que se lo hace un negro?; eso da igual. Es lo que le decimos a Polanco: sí, está bien ganar dinero; pero si lo puedes hacer con obras dignas, ¿por qué lo hace usted con basura?
¿Que dicen que yo tengo resentimiento? Pues vale, lo puedo admitir, me da igual, es humano; pero lo que me increpa es ver ensalzar la idiotez. Que se publique a autores como Almudena Grandes o Javier Marías afirmando que son los grandes escritores españoles del momento es algo incomprensible.

GXXI.- Vosotros afirmáis que hay unas oligarquías editoriales que están conformando una dictadura cultural. ¿No existe, por tanto, la opinión pública?
MGV.- La opinión pública española está muy manipulada y, además, es bastante inculta. Debe existir un mecanismo psicológico que provoca en la mayoría de la gente la idea de que lo que se anuncia es bueno. Por eso, el primer cuaderno de crítica que sacamos sobre Todas las almas de Javier Marías -novela que desmenuzamos con rigor-, provocó el total desconcierto. Lo mismo que afirmar que Cela y Umbral se expresan como impotentes.
Nosotros somos radicales; ya está bien de tanto casticismo, de tanta valoración de lo local, hay que defender la universalidad. Reto a que alguien me saque una sola frase de toda la obra de Cela que considere digna de ofrecer a sus hijos para que mediten sobre ella o la conviertan en guía de su vida. Desde La Fiera se le ha dicho tantas veces a Cela que es un analfabeto, que se ha sentido obligado a citar constantemente, por ejemplo, a Pascal o a Sartre, para desmentirlo.

GXXI.- ¿Cómo ha sido el contacto con “La Razón”?
MGV.- Nosotros estábamos en la clandestinidad cuando Luis María Anson nos reconoció que La Fiera estaba realizando una labor de higiene impresionante. Fue el propio director de La Razón quien nos sugirió algún tipo de colaboración. Desde un primer momento, el entendimiento fue muy bueno, porque Anson quiso potenciar nuestra revista.

GXXI.- Entonces empezaron las presiones…
MGV.- Las presiones existen desde mucho antes; pero ahora proceden, sobre todo, de profesores, académicos y escritores que se han sentido maltratados.

GXXI.- Uno de vuestros principales motivos de crítica son los creadores de opinión, los columnistas.

MGV.- Sí, los columnistas moralistas… Rosa Montero, por ejemplo, escribe a un nivel que calificamos de chato. O un Vázquez Montalbán que, con lo que ha sido, está ahora cómodamente instalado en el establishment, aceptando el chanchullo del Premio Planeta y ganando muchísimo dinero; o un Manuel Vicent que, por un lado moraliza y, por otro, se aviene a aceptar el Premio Alfaguara. Eso es hipocresía; la hipocresía de estarse enriqueciéndose asentados en el sistema e ir, al mismo tiempo, de rebeldes. Situaciones de este tipo son las que denuncia La Fiera.
Nosotros también creemos que la fama es ahora un producto de marketing porque ésta se crea con antelación al autor y, por lo tanto, a la obra. Las editoriales eligen al escritor más inculto, y lo convierten en éxito. Particularmente, eso es lo que no puedo perdonar a Polanco. De esa forma, él ha erigido a Javier Marías, a Almudena Grandes y a muchos otros; también tiene de crítico estrella en El País a Posadas, un inepto.
En cambio, los buenos escritores no son admitidos. Por esta razón, una de nuestras ideas es crear una colección de buenos novelistas que no pueden publicar en las grandes editoriales. Se sacaría un promedio de seis obras al año; primero, porque no se encontrarían más libros dignos de ello y, segundo, porque las presiones van a ser enormes.

GXXI.- ¿Tal y como ocurrió con el ensayo sobre la obra de Gala que escribió Manuel Asensio?
MGV.- Exactamente. Espasa Calpe estaba muy interesado en venderla, pero Antonio Gala que debía presentar un libro suyo en el local de la Gran Vía, al ver la obra de Asensio -él, Gala, ¡gran defensor de la libertad!-, dijo que si aquel libro continuaba distribuyéndose, rompía su contrato con Espasa Calpe.

GXXI.- ¿Tú crees que si hay algo prefabricado es la generación de jóvenes escritores?
MGV.- Nombres como Prada, Lucía Etxebarría, y otros, son montajes auténticos; aunque, esta chica me han dicho que escribe muy bien y que de tonta no tiene un pelo; sin embargo, se presta como los demás al juego existente. Los jóvenes escritores quieren ser famosos y ricos, pero ninguno se preocupa de escribir buenas obras. Ese es la gran pena.

Pan y circo

30-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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¿Acaso no gozan los tigres del zoo escuchando a Vivaldi?

¿No mueren felices (repartiendo bombones mientras les sonríen las uríes) los mártires-bomba?

¿No producen las gallinas en sus oficinas más y mejor con los acordes de J. S. Bach?

¿No se suministra a las vacas contribuyentes de la vieja Europa su dosis diaria de ansiolíticos sin que digan ni mú?

¿No somos felices los monos a ambos lados de esa jaulita llamada El Gran Hermano?

Semejante espectáculo es un Circo en sí mismo.

¿Alguien sigue pensando que el Circo es un espectáculo triste? ¿Qué el pan es malo porque engorda? Frívolos.

En la rica Europa, mientras África muere de hambre sin un pan que llevarse a la boca, se inauguraron el pasado año 2001 boutiques del pan.

Ya sé que en el Jerusalén Celeste las cosas funcionan de otra manera. Que tampoco deberían ser exactamente así en la República platónica. Que Tomás Moro soñaba con algo mejor para todos los habitantes de aquella islita llamada Utopía. También en las ruina de la ciudad ideal y las funerarias de Harlem se intuye un mundo nuevo.

Y, sin embargo, siempre me pareció demasiado sospechoso el parecido entre la prisión de Carabanchel y el familiasterio de André Godin.

En el nombre de la libertad humana se han cometido los mayores crímenes.

Quien piense que los tigres danzarían mejor a ritmo de Polpot o que las gallinas harían un buen papel como custodios de la revolución nacional se equivocan (y no se equivocan dos veces en el mismo río).

Querido lector, el problema (si acaso existiera algún problema fuera de las mentes de unos pocos y puñeteros profesionales de la crítica social) es que tampoco esta sospecha de que el Circo es malo o de que el pan engorda significa ni resuelve absolutamente nada.

Nuestro mundo nos hace ver que el Circo es una conquista que viene a satisfacer nuestro flujo íntimo de deseos. ¿O no es así?

Visto de otro modo -los antiutópicos Orwell, Jünger o Huxley-, eso es precisamente lo que nos mantiene presos. Somos libres para alimentarnos de piensos y hacer malabares, matarnos a pequeñas dosis de prometedores cánceres y explotar a orgasmos a los parias del mundo sintiéndose inconfesablemente felices.

Ejemplo de humanidad: cuando la TV emitió un durísimo reportaje denuncia sobre las mafias y la prostitución en la Casa de Campo de Madrid, produjo un curioso efecto: a la semana siguiente, las colas llegaban al parque de atracciones.

Y si somos sinceros, todos y cada uno de nosotros participamos de este mundo feliz, al recibir nuestra dosis de placer en forma de walkman, videoclip, ofertón, película, libro, tecnología o éxtasis… ¿Acaso no tenemos derecho a intentar ser felices?

En un mundo como el nuestro, que goza de todas las licencias de ser paraíso en tierra, no hay límites críticos posibles a la felicidad de los individuos de la especie.

El cinismo del viejo Toynbee, al advertir con perogrullo de la posibilidad de una humanidad porcina, resulta más que inoportuno por falta de autocrítica. ¿Quién está libre de esta condición omnívora existencial?

En medio de la utopía arquitectónica de las Vegas, de las inmensas moles de nuestras oficinas-hormigueros o de fin se semana en cualquier otro viejo y noble parque temático, como por ejemplo, la Catedral de Burgos, no nos planteamos demasiado estas cosas. Simplemente las vivimos, las existimos.

Pan y Circo: no creo, bien pensado, que se esconda ninguna otro secreto detrás de las sociedades y de la sacrosanta organización humana. Toda organización implica una gestión de vida (y de muerte también).

¿Y qué menos? Esa y no otra es la última ratio del Estado, de la ONU, la UNICEF, las ONG. Pura socialización de las fisiologías y salvación de la especie, que todavía necesita pan y que nunca se cansará de Circo.

Lo que queda fuera de este vasto campo de intenciones y potencia mítica histórica es el instinto de libertad, cuando lo hay. Pero esa es ya, afortunadamente, otra historia.

EL TEST DE GENERACIÓN XXI (SÍ O NO)

1.- De pequeño, no llorabas en el Circo

2.- Te miras en el espejo y eres feliz

3.- Te gustó el Zoo

4.- La Televisión te relaja

5.- Te encanta el pan Bimbo

6.- Prefieres la tecno a la étnica

7.- Crees en el progreso humano

Ninguna respuesta negativa: Bienvenido al Show de Truman.

Hasta 2 respuestas negativas: Despierta ya, burgués y socialista.

De 2 a 4 respuestas negativas: Eres un animal de frontera.

De 4 a 6 respuestas negativas: Que no se entere nadie.

7 respuestas negativas: te has ganado una entrada para el Circo.

Entrevista a Isa

29-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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isa1
El dragón que come mujeres

“La pintura de Isa tiene la delicadeza y fragilidad de las alas de una mariposa. Una pintura que nace de la soledad y en la soledad, como una de esas flores misteriosas que fecunda la brisa y que sólo se encuentran en lo más profundo del bosque, al final de un sendero que sólo puede ser recorrido por quienes saben y quieren amar.” Javier Tomeo
ISA es especial, por eso sus respuestas se escapan de lo convencional y juegan con la poesía y las letras.
Expondrá sus cuadros entre los días 6 y 24 de febrero, en el Centro Comercial Arturo Soria, sito en el número 126/128 de la calle del mismo nombre.

Generación XXI- ¿Qué es pintar para ti?

ISA: Para mí pintar es dejar a mi espíritu tranquilo con la suficiente tensión para que se materialice y me enseñe mi Camino de Verdad.

GXXI.- ¿Quién es Isa?
ISA: ISA es una energía en profunda transformación continua, bajando y subiendo escalones.

GXXI.- ¿Por qué pintas?
ISA: Pinto porque no sé hacer nada con este mundo de leyes, pinto porque tengo mi propia luz.

ISIS:

Algunos de mis dibujos están hechos a boli

me gusta el boli

la mayor parte de mi vida

me he pasado con uno entre los dedos

algunos de mis dibujos

están hechos a cuerpo

por dentro de mi cuerpo

ya han pasado suficientes cosas.

GXXI.- ¿Cuáles son tus pintores favoritos?

ISA: Quiero a ISA

que no se me olvide,

que no se acabe.

GXXI.- ¿Cómo definirías el arte?

ISA: Para mí el Arte

son tus ojitos

tu corazón en mi mano

el mundo entero yaaa.

ISIS: “mi primer poema”

Eres para mí

como los restos de una pegatina

los pedacitos quedan como para siempre

sucios y pagados en mi mente

GXXI.- ¿En qué te inspiras?

ISA: Me inspiro en lo que siente mi cuerpo,

en el estado permanente de cambio de mi corazón.

Si sufro y escribo un poema dejo de sufrir.

ISIS: “Poema por la paz”

Yo por la paz pinto peces

para acordarme de ellos

porque los he visto muertos.

Por la paz, pinto reyes y pájaros Reina

para acordarme.

Pero esto no es todo lo que he visto.

El amor ya no se parece más al amor,

hay un agujero más oscuro que la muerte

pero esto, no es todo lo que he visto.

Yo por la paz encendería la luz

Para acordarme de mí

Lo que quede de mí.

GXXI.- ¿Hasta dónde quieres llegar?

ISA: Quiero llegar a un sitio dulce,

donde haya mucha luz,

donde nadie me arañe.


GXXI.- ¿A qué se parecen tus cuadros?

ISA: a mI.

La sociedad del futuro

27-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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Raúl Fernández Vítores

No se trata de hacer de adivinos o futurólogos. Pero dado que parece ser una fatal constante epistemológica que la teoría siempre vaya rezagada respecto a las prácticas, que no consiga ver más acá de lo que de alguna forma ya está dejando de ser, no resulta descabellado apuntar que el modelo (teórico) de sociedad que se generalizará en un futuro inmediato será precisamente el que corresponde a nuestro presente. ¡Vivimos en el futuro! Ello nos permite, si estamos suficientemente atentos a lo que acontece a nuestro alrededor y, lejos de las inercias ideológicas, hacemos el esfuerzo de nombrar lo nuevo, nos permite —decíamos— descubrir bajo las máscaras antiguas el rostro de la novedad, que es a su vez nueva máscara, futura máscara.

No estamos tan desprovistos de teoría como en un principio se podría imaginar. Deleuze ha sido, una vez más, el pionero. En un artículo publicado en 1990, Post-scriptum sobre las sociedades de control, da nombre al modelo social que adviene y esboza su definición contraponiéndolo a la llamada «sociedad disciplinaria». Y esto último es en extremo pertinente, porque efectivamente nosotros vivimos en una sociedad de control, pero todavía nos representamos nuestra realidad social bajo las formas clásicas de la sociedad disciplinaria.

Así pues, ¿qué es, en primer lugar, una sociedad disciplinaria?, ¿a qué necesidades responde?, ¿cuál es su virtualidad? Y en segundo lugar, ¿qué define a las sociedades de control? E igualmente, ¿a qué imperativos responden éstas y cuáles son sus nuevas potencialidades?

Los análisis de Foucault son imprescindibles para responder a las tres primeras cuestiones. Para contestar a las restantes utilizaremos el mencionado artículo de Deleuze y en buena medida —no queda otro remedio— nuestra propia experiencia.

Foucault localizó la constitución de las sociedades disciplinarias en los siglos XVIII y XIX. Son éstas las sociedades que emergen tras los largos procesos constituyentes que hicieron de la burguesía una clase hegemónica. Las disciplinas son las prácticas que entonces se generalizan, operando tanto en los centros de encierro progresivo (familia, escuela, cuartel) como en los centros de eventual encierro (cárcel y hospital). Todos ellos son dispositivos, técnicas o aplicaciones de saber orientados hacia el mundo de la fábrica. El objeto de las disciplinas son los hombres: se pretende producir fuerza corporal y almas dóciles o, sin más, trabajadores.

Las disciplinas presentan una novedad en el modo de administración de la violencia frente al modo propio del Antiguo Régimen. Frente al suplicio, cuya violencia era desmedida y ejemplar, la disciplina es violencia dosificada y secreta. No pretende producir temor y esperanza masivos, mera sumisión, sino que se empeña en conformar un tipo humano, producir hombres útiles. Por eso las disciplinas son reinsertivas, no dan un cuerpo por perdido, y el castigo disciplinario es racional y microfísico, es decir, aplica la estricta dosis de violencia necesaria para que el individuo se ajuste al modelo requerido. La violencia disciplinaria es correctiva, «ortopédica».

Ciertamente, las sociedades disciplinarias han desarrollado mecanismos de control y policía, sutiles estrategias de inspección, saberes de la mirada. La psicología, la sociología, la antropología son ciencias pertenecientes al saber-mirar disciplinario. El control, el señalamiento de lo anómalo no es pues privativo de las sociedades de control. Sin duda, una sociedad de control es una sociedad donde hay controles; pero lo que define a las sociedades de control es, una vez más, el modo de administración de la violencia. Se trata de una violencia distributiva, que en vez de modificar conductas y producir capacidades asigna lugares a cada tipo de conducta y capacidad, pone límites «por fuera», pero no intenta reformar almas ni cuerpos, se limita a asignar nichos, es «ecológica».

Deleuze expresa este cambio contraponiendo la consigna a la contraseña. La orden, la voz de mando, la consigna vertebra las sociedades disciplinarias, pero la espina dorsal de las sociedades de control es la contraseña, la cifra, la clave de acceso. En las sociedades disciplinarias el hombre está encerrado; en las de control, hipotecado.

A diferencia de la disciplina, el control no es reinsertivo sino que opera por exclusión, es excluyente, y el «castigo» que impone no permanece ligado a un cuerpo y a un lugar —las sociedades de control son en extremo tolerantes con las anomalías que no obstante señalan— sino que se agota en el no-lugar del tránsito. Ser apartado, pasar a otro espacio de «tolerancia» vigilada es la «pena» impuesta a los hombres que ponen en peligro el nicho en el que están: pasarán a otro nicho y poco más, pues en ninguno encontraran resistencias correctoras que intenten devolverlos a la «normalidad» de procedencia. En las sociedades de control no se cura ni se reforma a los hombres, se les distribuye, facilitando su dispersión y, en última instancia, su desaparición. Frente a las fuerzas centrípetas que configuran el mundo humano en las sociedades disciplinarias, las fuerzas que lo dominan en las sociedades de control son centrífugas. Los hombres son perfectamente prescindibles en éstas. El arquetipo trabajador no es ya más un centro de atracción. Dicho de otra forma: el saber-mirar («ecológico») de las sociedades de control es consecuencia de un saber-poder cuyo objeto ya no es el hombre sino la máquina.

Es evidente, sin embargo, que las instituciones estelares de la sociedad disciplinaria (el hospital, la cárcel, la escuela…), aunque están en crisis, no han desaparecido, siguen presentes en nuestras vidas; algunas incluso han renovado su protagonismo. Lo inaceptable es que seguimos pensándolas conforme a los parámetros de la disciplina. Seguimos creyendo que en la escuela se enseña, que se cura en el hospital, y que en las cárceles se reforma o rehabilita. Pero cualquiera que conozca «por dentro» el funcionamiento actual de la escuela, por ejemplo, fácilmente reconocerá que a la escuela no se va ya a aprender, sino fundamentalmente a estar. Algo parecido cabe sospechar del hospital, que cada vez funciona menos como un centro de salud fiel al juramento hipocrático, y de la cárcel, que también se ha convertido en antesala de la muerte.

Es preciso hacer la cartografía de las sociedades de control, acometer la estricta descripción de los dispositivos que en ella operan, que son dispositivos —conviene recordarlo— orientados a la producción de plusvalor, es decir, a la perpetuación de las relaciones de explotación capitalista. Marx llamó «subsunción real del trabajo en el capital» precisamente a las relaciones de producción que traen este cambio social. En éstas lo verdaderamente relevante ya no es la masa trabajadora, sino la revolución tecnológica.

Lo que sí parece incuestionable, a la luz de todo lo dicho, es que las armas tradicionales de lucha social deben ser revisadas también. La huelga, por ejemplo, en tanto que suspensión de una función relevante, pierde fuerza en un mundo donde el trabajador ya no es centro. Tal vez, como sugiere Deleuze en una entrevista publicada en el primer número de la revista Futur antérieur, primavera de 1990, «la piratería o los virus informáticos» sustituirán a las huelgas y a lo que se llamaba en el siglo XIX «sabotaje». Aunque, bien mirado, entre el sabotaje y la huelga parece haber una diferencia esencial: ésta parte del supuesto de que el sujeto que la lleva a cabo ocupa un lugar privilegiado dentro del todo social, es un engranaje imprescindible, aquél no. ¿Y acaso la inoculación de virus no es una forma de sabotaje?

Una cosa es cierta respecto a las luchas: de la forma en que éstas se desarrollen depende totalmente la sociedad futura.

Cinema O.N.G.

26-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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Por Jesús Palacios

Ha vuelto. Y no me refiero a Terminator. Me refiero al realismo social más pedestre, anodino y vulgar. Amparado, por lo demás, en el chantaje emocional y moral más escandaloso de los últimos tiempos. Me explico. De los últimos diez años a esta parte, el cine europeo, que otrora se caracterizara por su sensibilidad metafísica, su imaginería extremadamente sofisticada y su erotismo, se ha convertido en una especie de O.N.G. dedicada a poner sobre la pantalla los “grandes temas sociales” del momento. El paro, la inmigración, el SIDA, el racismo (ahora conocido como xenofobia), el sexismo, los derechos de gays y lesbianas, la guerra (desde la Civil Española hasta la de los Balcanes), la droga, los malos tratos a mujeres y niños… Son los temas recurrentes de un cine que, desde Inglaterra con Ken Loach a la cabeza, pasando por el francés Guédiguian, películas belgas como Rosetta y así, hasta llegar a nuestra España de cuchara y tazón, con la premiada y anodina El Bola de Achero Mañas, ha usurpado todo el interés, el dinero y la bendición crítica que se le niega no ya a un cine comercial inteligente (ejemplificado por gente como Besson, Jeunet y Caro o Jan Kounen, cada vez más escasa), sino hasta a los grandes clásicos del desaparecido y añorado “cine de arte y ensayo”. Cómodamente arrellanados entre Hollywood y el realismo social, muchos críticos y cinéfilos se quitan la máscara y vilipendian públicamente a figuras indispensables como Bergman, Fellini, Bresson, Antonioni, Demy, Ken Russell y los demás. Mejor así: al menos sin máscaras.

¿A cambio de qué hemos tirado por la borda toda la mejor tradición europeísta del cine? A cambio de un plato de lentejas mal contadas. De un camelo. De un sucio chantaje moral. Hacer creer a la gente que VER películas sobre problemas sociales es HACER algo con esos problemas.

La corrección política y las campañas morales dirigidas, tanto desde la derechona como desde la más recalcitrante y triste izquierda (que coinciden en estética hasta límites más que sospechosos), a sensibilizar al público, tienen un solo objetivo: confundir realidad y ficción, tranquilizando a los espectadores haciéndoles creer que ver una película de Loach, que ver El Bola o Solas, es una toma de postura moral, e incluso un paso en la solución de los problemas que, se supone, retratan este tipo de films. ¡Abyecta estupidez que solo ayuda a que los directores de este cine, auténtica social´xploitation, consigan más subvenciones para seguir viviendo a costa de películas mediocres y de la miseria humana! Pero, claro, si uno habla mal de El Bola, o de Rosetta o de Lloviendo piedras o de Rompiendo las olas, no está, en cierto modo, hablando mal de cine, sino hablando mal de los niños maltratados, las mujeres en paro, los obreros explotados o los trabajadores de las plataformas petrolíferas… Pues no, señores. Resulta que lo que uno está haciendo no es eso. Resulta que uno, en su augusto egoísmo, también espera que se hagan cosas REALES para solucionar las desigualdades sociales y sus secuelas. Y que lo que uno está haciendo (en este mismo instante) es criticar un cine barato y de presupuestos moralistas muchas veces reaccionarios, carente de imaginación, estilo y estética, que se refugia en la coartada social (a veces honestamente, todo hay que decirlo) porque no sabe hace otra cosa, y que, además, se proclama insultantemente heredero del Neorrealismo italiano (¡ja!). Es más, un cine supuestamente europeo que, en casos tan obvios como Billy Elliott, fagocita el estilo americano, disneyzando en el mal sentido cualquier supuesta dosis de realismo social. Lo que ha vuelto no es el gran realismo social de Zola, Balzac, Dickens o Theodor Dreiser. Lo que ha vuelto es el más lamentable folletín para porteras, la hoja por debajo de la puerta llena de desgracias y tragedias ridículamente exageradas que, en el fondo, disocian al lector (en este caso, espectador) de la realidad social auténtica. Y hubo un momento en el que se hicieron films sociales europeos imaginativos y feroces, hubo un momento en que Stephen Frears no hacía cosas como Liam o La furgoneta, sino Mi hermosa lavandería o Sammy y Rosie se lo montan y en el que Alex Cox pudo hacer películas como Walker o El patrullero. Hay gente capaz de hacer GRAN cine con temas sociales (pronto se estrenará Code Inconnu de Haneke, un buen ejemplo al respecto), pero no son Ken Loach, ni Albadalejo & Elvira Lindo, ni Achero Mañas. Y no son películas como Solas, El Bola o Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto… Son otras películas que quizá nunca se hagan porque al crítico le está, tácitamente, prohibido hablar mal del Nuevo Realismo Social (¿Nuevo?, ja, ja, ja) en cualquiera de sus facetas. Porque sería, como ya decía, una auténtica falta de tacto moral y político. Sería como hablar mal de los problemas sociales que, se supone, retratan estos films, por fallidos o mediocres que sean. Y así, sin crítica, sin perspectiva, sin estética, no se puede hacer buen cine, ni social, ni de ninguna clase.

Pero basta ya. EL CINE NO ES UNA O.N.G., EL CINE ES ARTE y como tal debe ser juzgado. La moral en público, la ética en casa, la política social en las calles, y el cine, por favor, sin chantajes, sin excusas y sin coartadas, en la pantalla (del cine, del video o del ordenador, qué ya está bien también de eso de “el cine en el cine”, coño)

Entrevista a Pedro Mestre

23-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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Internet es el futuro para publicar géneros cortos”

Por Teresa Juan López

Admirador de Camilo José Cela y Miguel Delibes, con el que se cartea a menudo, Pedro Maestre pertenece ya a una nueva generación de escritores. Ganador del Premio Nadal 1996 con “Matando dinosaurios con tirachinas”, y autor de “Alféreces Provisionales”, “Benidorm, Benidorm, Benidorm”, así como de diversos poemas y obras teatrales, se define para los lectores de Generación XXI

GENERACIÓN XXI: En la mayor parte de tus novelas salen a relucir datos autobiográficos, ¿no te da miedo que miles de lectores, desde el anonimato, sepan tanto de ti?

PEDRO MAESTRE: En concreto, “Matando dinosaurios…”, la novela más autobiográfica que tengo, fue un atrevimiento valiente en el que solté todo lo que me agobiaba y me atreví a decir muchas cosas a mis padres, a mi novia y a mis amigos. Confesar detalles de mi vida a los demás ya me importaba menos. Aunque cuando, por ejemplo, iba de bares la gente del pueblo tenía formada una imagen de mí. Pero yo sentía la necesidad vital de contar algo y no pensé en las repercusiones.

GENXXI: ¿Hubo entonces repercusiones?

P. M.: Como en la novela me metía con Alcoy, la ciudad donde viví mientras la escribía, iba por la calle y me llamaban “gitano”, en las radios locales me hacían campañas y al alcalde se le quitó la idea de hacerme hijo predilecto de la ciudad cuando leyó lo que había escrito.

GENXXI: Pero en todo lo que haces se te reconoce muy cercano al lugar donde naciste. Ahora que estás instalándote lejos de Alicante, en Madrid, ¿qué momentos son los que más te han marcado?
P. M.: Cuando era adolescente siempre fui muy introvertido, un poco pedante (me iba con los libros a los bares o salía de copas y hacía preguntas de catedrático), y sacaba matrículas de honor. Quería ser escritor, sobre todo poeta, y me lo tomé muy en serio. Estaba en un grupo de teatro, llevaba una revista literaria, era el representante de los alumnos del instituto, y todo aquello me hizo desembocar en una crisis de dos meses en el hospital. Entonces pensé que debía calmarme porque mi obsesión enfermiza por la literatura me acabaría matando.

GENXXI: Esa es una idea muy romántica, ¿no?

P. M.: La verdad es que sí. Tenía la idea de morir por la literatura. Siempre he sido una persona muy observadora, que escribe sobre la realidad dando mi punto de vista, el del humor (a veces negro), y el de la poesía. Yo hago realismo poético, que también engloba el mundo interior, y en aquellos momentos de soledad, de vida nocturna y bebida, de malas compañías, me vi obligado a hacer un alto para tomarme la vida y la literatura de otra manera.

GENXXI: Y con 28 años te presentas al certamen de Nuevos Narradores, quedas finalista, pero consigues el Premio Nadal un año después. ¿Qué significó para ti?
P. M.: Perdí el anonimato y se me abrieron grandes puertas. Muchos escritores con bastante éxito darían lo que fuera por ganar un premio como éste. Yo era un desconocido, venía de un pueblo de Alicante, de trabajar en una fábrica de zapatos y escribir siempre que podía, cuando, de la noche a la mañana, pude vivir de ventas y contratos. Para mí 1996 fue un año increíble.

GENXXI: ¿En qué crees que te diferencias de la nueva generación de escritores del momento?

P. M.: Desde mi punto de vista, la forma tiene que reflejar también el contenido. Mi estilo es sencillo, mis personajes son currantes porque mis amigos han estudiado filosofía o filología como yo, y están trabajando de camareros o pueden pasarse un año en el paro. Reflejo la realidad social, mundos sórdidos y ambientes que no veo en otros escritores. Pero creo que toda diferenciación es ficticia. Mi generación tiene mucho que decir y hay una característica común, la variedad de estilos.

GENXXI: Escribía hace poco Lucía Etxebarría que “las editoriales desean dar apariencia de que están por el arte, cuando en realidad están por el dinero”. ¿Qué opinas?
P. M.: Lucía Etxebarria ha publicado porque el mundo editorial es una industria y, en realidad, no nos acepta ni a ella ni a mí ni a muchos, porque dice que lo que hacemos son bosquejos sociológicos. Ha habido una nueva generación de escritores pero, ¿dónde está la nueva generación de críticos? Las editoriales ven que los jóvenes pueden dar dinero y demuestran que, a veces, es difícil diferenciar entre arte y negocio. El mundo de ahora es así y para mí los editores tienen que saber el tipo de novela y el tipo de escritor que tienen. Entonces hacen sus apuestas.

GENXXI: A ti como escritor, ¿cómo te está tratando la crítica?

P. M.: De mi última novela, “Alféreces Provisionales” me han hecho críticas buenísimas, aunque quizá personalmente habría preferido vender más ejemplares. Sin embargo, con “Matando…”, con el que gané el Premio Nadal, tuve muchas críticas y se vendieron 70.000 ejemplares. El mundo de la crítica no está en conexión con la cantidad de lectores que se tenga. Mi propósito es conectar con un lector medio, y hablar del presente sin ser un tostón, y también sin que se me note lo que he leído. Busco que los personajes sean de carne y hueso, sacrificando a veces el lenguaje. Precisamente por eso se me critica.

GENXXI: Con la creación de www.manuscritos.com has sido uno de los pioneros en publicar y vender literatura por Internet. ¿Imaginabas así la experiencia?
P. M.: Yo no tengo Internet ni correo electrónico en casa. Me comentaron el proyecto y casualmente tenía dos obras de teatro en un cajón. Fui un poco inconsciente porque en realidad no sabía dónde me metía. Ahora me ha sorprendido el éxito de manuscritos.com y me estoy dando cuenta de que es el futuro para géneros cortos, como el teatro y la poesía. Yo siempre he escrito a mano, salvo mi última novela, y ahora voy a necesitar hacerme a la idea de las ventajas de Internet en la literatura y la información.

GENXXI: Dicen que las ilusiones son personajes peligrosos porque no tienen defectos. ¿Cuáles son las tuyas en estos momentos?

P. M.: Seguir escribiendo y vivir de lo que escribo, como hasta ahora. Y si alguna vez no puedo, buscaré algún otro trabajo pero seguiré escribiendo. Quiero hacer novelas que emocionen. Sé que ahora estoy en el comienzo, y debo seguir adelante, en una búsqueda que dure toda la vida. Me interesa perfeccionarme porque todo escritor debe empezar de cero cuando emprende una nueva novela.

GENXXI: Por todo lo que cuentas se percibe que eres alguien muy terrenal, que valora la realidad que acontece fuera de ti mismo. ¿Crees en el destino?
P. M.: No tengo ningún sentimiento religioso, si es a esto a lo que te refieres. Nunca me ha interesado. No creo ni en supersticiones, ni en nada del más allá. Aunque sí me parece que hay un sentimiento universal del ser humano, lo que ha hecho o ha dejado de hacer, que se convierte en una cadena para el resto. En mi caso, el de un creador, cuando me pongo a pensar en que mis novelas podrán leerlas mis hijos (si los tengo) me da vergüenza. Ese sentimiento de trascendencia que llevamos dentro me infunde respeto.

(Publicado en Generación XXI)

El ángel necesario

23-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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Por J. Javier Manzanera-Orive

Del espacio superior he caído en los abismos del Infierno, entre gentes que no son creyentes; soy prisionero en el país de Occidente, pero sigo experimentando una dulzura que soy incapaz de describir.

Sohravardî; Relato del exilio occidental

I

No poco sabe el pensamiento occidental moderno sobre demonios… Mas ignora por completo al Ángel. Hablemos, al menos por esta vez, muy claro: Flectere si nequeo superos, Acheronta movebo; con tal esclarecedor latinajo encabezó quien fuera el padre del psicoanálisis (hoy, como le ocurriera al progenitor de Edipo, aniquilado por sus propios hijos intelectuales, celosos quizá esta vez de su efímera gloria) a su principal obra sobre La interpretación de los sueños. Antigua y noble ciencia esta de la oniromancia, cuya inmerecida suerte fue venir a caer -tras el empirismo decimonónico y las previas e ingenuas ilusiones racionalistas de la Ilustración- en los fangos de una antropología que redescubrió los abismos inferiores que encadenan al alma, ignorando por completo sus posibilidades de remontar el vuelo hacia espacios superiores de Luz… Porque -y pese a su aparente espiritualismo- no es C.G. Jung (uno de aquellos rebeldes hijos de Freud, en nuestros días aun tan prestigiado) quien devuelve al hombre prometeico sus perdidas alas espirituales: en efecto, también sus arquetipos psíquicos –procedentes de algún infierno atávico y colectivo- son feroces vampiros intangibles que esclavizan y empobrecen a las ensimismadas almas humanas, sometiéndolas a ancestrales máscaras grotescas, a innatos complejos ya anudados en nuestro psiquismo cuando berreamos por vez primera en este bajo mundo…; quizá, precisamente, por haber caído en tan gordianos lazos, trazadores astrales e implacables de un a menudo cruel Destino que –si hacemos caso al menos de la alta tradición platónica- son las propias almas, en un crítico momento intemporal, quienes -conforme a su más íntima predilección- lo eligen. Mas poco tienen que ver esos arquetipos jungianos –obscuros, inconscientes, posesivos, tiránicos- con aquellos otros y luminosos Arquetipos platónicos; aquellas determinaciones primordiales del Espíritu (Titus Burckhardt dixit) cuyo nítido reflejo en el espejo de la pura consciencia intelectual (nous) dota al ser humano de una posibilidad divina: esto es, libre, luminosa, armónica, dichosa… Solo acaso un Ángel –un vértice sapiencial, puramente contemplativo, en el atribulado corazón humano- pueda exorcizar eficazmente (Sapiens dominabitus astris ) a tan afamados astrolabios de los abismos psíquicos y a toda su poblada fauna de libidinosos fantasmas oníricos y rupestres arquetipos tribales. Utilicemos, pues, a las pocas alas intelectuales que la más profunda psicología occidental nos deja para escapar cuanto antes –si aun podemos rasgar la secular urdimbre de nudos gordianos que tejen a la mentalidad moderna- hacia el luminoso Oriente del alma, sede simbólica del Ángel. Redescubramos al Ángel, pues –más allá de todo espurio angelismo moralista- le necesitamos para seguir siendo humanamente libres.

II

…El Angel necesario; tal fue el título que Massimo Cacciari –tomándolo legítimamente prestado de un poema de Wallace Stevens- dio a su breve pero denso y aun delicioso estudio dedicado a una personalísima búsqueda intelectual –compleja, casi desesperada- del Ángel; nutrido repaso de la angelología tradicional más olvidada y de sus permanencias poéticas y filosóficas modernas –apenas fieles al clásico acervo intelectual- en Rilke, en Klee, en Walter Benjamin, en Paul Valéry: “Una especie de Angel estaba sentado sobre el borde de una fuente; se miraba y se veía hombre, y con lágrimas (…) fue preso de una tristeza infinita”. Diríase que la cultura prometeica –como certeramente definiera Walter Schubart a la moderna occidental- siente nostalgia de la dimensión angélica perdida: necesita al Ángel. Quizá también en relación a esta carencia cultural presentida deba interpretarse –en el contexto del neoespiritualismo contemporáneo- a toda esa tendencia estética y aun consumista tan actual, y tan ridícula, que rinde laico culto estéril a la iconografía angélica. Resulta ahora que los angelitos y también los angelotes se ponen de moda, y toda una angelomanía renace en el prosaico imaginario del titánico Occidente. Mas – como indica desde un principio el profesor Cacciari en su mencionado libro- utópica es la dimensión del Angel…: en vano se le imagina, ubica, representa y demanda, pues, al menos al verdadero Angel que vitalmente necesitamos -al Angel necesario-, fuera del microcosmos del corazón humano. Por eso acertó el anónimo autor de la gótica batalla conocida como el San Miguel de Zafra al pintar su propio y humilde reflejo en el brillante escudo del Arcángel y ante las fauces mismas del mítico Dragón: aún sabía –pues pertenecía a un universo cultural premoderno- que toda aquella vertical imaginería de seráficos coros contemplativos de los Arquetipos supremos, de querubines aun portaespadas, de ángeles ya caídos – desarmados por sus tendencias caóticas- hacia una cada vez mayor monstruosidad de zoología psíquica magistralmente representada bajo la mirada axial del Arcángel…, sabía en suma aquel anónimo pintor de audaces autorretratos que toda aquella medieval jerarquía cósmica que salía policromada de sus pinceles se proyectaba exactamente –en reflexión recíproca- en la íntima rodela de su mero y demasiado humano corazón; y que ahí combatía el Angel que le importaba.

III

Fue sin duda y sobre todo Henry Corbin quien –abrevando nociones esenciales en la tradición espiritual irania, fundamentalmente en el legado intelectual de Sohravardî- ofreció al desangelado hombre occidental una coherente e inspirada recomprensión del Angel: una angelología del ser. El erudito islamólogo, que fuera contertulio de C.G. Jung en los encuentros veraniegos del grupo Eranos, y cuya obra especializada hoy es hito monumental, sintetizó su más alada psicosofía confesándola en tres conferencias pronunciadas en respectivas sesiones (separadas entre sí por un dilatado periplo de casi veinticinco años, lo que pone en evidencia la madurez de sus convencimientos) de aquel elitista círculo intelectual suizo; publicadas póstumamente de forma conjunta vinieron a constituir un libro verdaderamente excepcional y, en nuestros días, revelador: El hombre y su Angel; Iniciación y caballería espiritual. Arrojando luz sobre concepciones antropológicas ya perdidas en Occidente, pero tan enraizadas en nuestra mejor herencia cultural (como aquella de la enigmática Dama -la Beatriz dantesca- entre los medievales Fieles de Amor), Corbin nos presenta al Angel como la realidad ontológica –que no meramente psicológica- complementaria y eterna de cada ser humano, con la que es preciso reintegrarse, en metapsíquicas nupcias herméticas, para volver a ser plenamente lo que en esencia siempre somos: espejos, más o menos nítidos, de los Arquetipos divinos.

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Referencias: Titus Burckhardt: “Psicología moderna y sabiduría tradicional” (Taurus; col. Biblioteca de Estudios Tradicionales nº 10, Madrid 1982). M. Cacciari “El Angel necesario” (Visor; col. La Balsa de la Medusa nº 28, Madrid 1989). H. Corbin “El hombre y su Angel. Iniciación y caballería espiritual” (Destino; col. Ensayos nº 24, Barcelona 1995). El San Miguel de Zafra puede contemplarse en la sala de pintura gótica del Museo del Prado (Madrid).

Entrevista a Calexico

22-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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calixto© by Luis DJ´ email: [email protected]

“CALEXICO”, es el grupo de moda formado por Joey Burns (guitarra y vocal) y John Convertino ( bajos y percusión); han hecho de su LP “HOT RAIL” uno de los álbumes más interesantes por su buen hacer en la mezcla de estilos desde el country al ambient más electrónico; han sido invitados en Alemania en pasado 27 de Mayo para la presentación de su música. El disco le podrás encontrar editado por Virgin Music.

“Toda la música tiene su valor”

P: ¿Por qué elegisteis el nombre de “CALEXICO”?

R: Es una buena pregunta que ahora te respondo … yo creo que por mucho tiempo quisimos tener un nombre que se pudiera “nombrar”, pero nosotros cogimos CALI de California y XICO de México; es un nombre que viene de la frontera entre 2 países, pero que no está mal; suena bien y está hecho de 2 partes, como nuestra música. Toda nuestra música suena a veces como a californiana y otras como a mexicana; ésta es nuestra asociación.

P: Entonces os consideráis un puente entre las dos culturas.
R: Sí. Nosotros cogemos música de distintos lugares, de California del rock, del México de los mariachis, del folk, del jazz, del ambient, del instrumental y de la música electrónica.

P: ¿Cuáles pensáis que son vuestras más directas influencias?
R: Yo creo que toda la música tiene su identidad y su integridad y me gusta el jazz, la música clásica, en realidad, todo tipo de música, y para mí toda la música tiene su valor. Nosotros tocamos muchos instrumentos, esa capacidad es muy excitante como la música suena y sale de ti …todos los gustos e influencias salen también al exterior. Es acústico y puede ser un puente entre la música y uno mismo.

P: Ayer estuve buscando por casa bandas sonoras de filmes de “western” y me encontré gente como Elmer Berstein, Ennio Morricone, Dimitri Toinkin, Nelson Riddle, ¿te gustan estos compositores?

R: Sí, sí, ¿pero quién es Ennio Morricone? …no me suena …hummm…jajajajaja! Sí, ciertamente me gustan, y creo que son muy buenos y todos ellos me han influido. Para mí esta gente es increíble y todos tienen un gran talento como para hacer una banda sonora para una peli…ahora lo sé porque nos ha tocado a nosotros en una …Pero al ver la película y oír la música, es muy importante que al escuchar el diálogo esté de acuerdo con las imágenes. El técnico Ray Cooder, en Texas, fue de gran ayuda e influencia para mí, pero he visto muchas películas de cine y tv con John Convertino. Ésta es la calidad que me gusta de en sus películas, esa relación tan íntima, el diálogo entre la música y las imágenes; esa música que hace que el diálogo te atraiga más; eso no sólo es música. La música sin letras es mucho más que con ellas . Nosotros preferimos sin letras, la calidad de la música da un ambiente a las palabras, porque si encima de encargarnos una banda sonora para una película que ya tiene sus propios diálogos, así que lo que debes hacer es potenciarlos y dar atmósfera.

P:¿Qué tipo de música te gusta mas entonces, con letras o instrumental?

R: Ambas, confía en mí.

P:¿Cómo definirías tu música?.

R: Hey!, es difícil definir la música que hace uno mismo. Pero podríamos decir que puede ser …..sonundtrack rock, music for drivig , for romance, for washing …

P:¿Music for airports o elevators?

R: Sólo para los trabajadores de los mismos, así van con la alegría puesta , jajajaja!

P:En tu música hay una mezcla de cosas como el texmex, mariachi, westerns, country, jazzy y ambient ¿estás de acuerdo conmigo o tienes algo más por ahí?
R: No, es cierto; todo lo que has dicho. Es una mezcla de distintos tipos de música, es cierto; pero a la gente cuando busca en la radio y mueve el dial no se espera encontrar con ésta música, pero en asociación les gusta porque es algo que les resulta familiar a todos, lo cual está muy bien.

P:¿Piensas entonces que tu música es de “easy listening”?
R: ¿Easy listening?, es difícil decirlo ya que nuestra música no es daeth metal, pop rock, no hay distorsión … sí podríamos decir que en ese sentido lo es. Sobre todo es música para cuando uno llega a casa a las 7 de la mañana tras una fiesta rave y mientras se hace el desayuno y se pone a ver los teletubbies…

P:¿Los Teletubbies?
R: Sí, esa serie que es para los niños, es muy reconfortante a esas horas …aquí también la veréis ¿no?…pues los bakaladeros de allí tras la juerga nocturna y la marcha no se acuestan directamente y se ponen a ver este simple Tvshow , y mientras lo ven , limpian la casa, etc…ahí es donde entra nuestra música para oírla suavemente a esas horas.

P:¿Cómo combináis todo éste tan variopinto grupo de estilos?

R: Sí, mira, es cierto que son estilos muy distintos de música, si se escucha esto es difícil no sentirlo en todo tu cuerpo, en toda tu alma, así es de subliminal y cuando todo esto sale de ti pero sin hacerlo a propósito es que estás haciendo música . Nosotros al hacer música nos sentamos junto a nuestros instrumentos tal y como en ésta conversación entre tú y yo y la música comienza sin palabras. Si estás influido por algo se nota en tu música, es fácil reflejar en tu música si realmente estás triste sale, si estás feliz sale a flote .Es cierto y se nota mucho, vienen los pensamientos de mi mente a mis manos y así al instante sale; es como si fuera un cocinero, el plato se cocina dentro y luego sale y lo pruebas.

P: ¿Te parece que algunas de las canciones del disco transmiten tristeza?
R: Si , a todos un poco … no creo que haga un tema agraciado en especial , todas tiene tristeza y también felicidad , un poco de todo ; y eso es lo que pasa cuando te metes a grabar en el estudio. Te pones a tocar y luego escuchas lo que has garbado y le das vueltas .Y en el caso del último tema nos quedó tan bien que nos lo pusimos la cinta de fondo y a ver si nos salía igual, así que la estuvimos siguiendo pero llegado un punto nos fuimos por las ramas y mezclamos las dos canciones en una y la verdad lo que nos gustó fue el resultado que a la vista está y así tal cual lo metimos en el cd.
Ya que se nota que a veces la canción tiene tramos similares y otros distintos , eso es lo que yo pienso que es lo que debe ser una canción muy triste y la de Sunset.
En el caso de la BSO para Miramax, nos dijeron: “si vosotros sois capaces de hacer que la música en unos ratos sea triste y en otros alegre como las del disco, ¡perfecto!”; Así pues debíamos hacer una música más emocional pero para nosotros la música es muy alegre pero para ellos la música suena muy triste ; es una maravilla de la música el que cada persona la sienta de una forma distinta y así luego después de 20 años cuando lo escuche podré decir que es lo que yo hacía hace 20 años, jajajaja!.

P: En temas como “El Picador”, “Muleta”, “Tres Avisos” , se ve claramente la influencia mexicana de los mariachis ; ¿crees que el efecto de influencia de éste estilo se agudizó por recientes películas latinas como las de Robert Rodríguez o Antonio Banderas?
R: Los mariachis salen en esos temas si, y las películas de Rodríguez “El Mariachi”y “Desperado” tiene ese sabor que nosotros transmitimos en esos temas.
Para nosotros nuestra música es una mezcla de muchas influencias y de muchos tipos de música, con muchas variantes sobre el tema, a veces Spanish, a veces country-rock, western; es una especie de combo a gran escala, un gran mix ¡es un milagro! Jajajaja!

P: ¿Qué opinas de la “Balada de Cable Hogue”, crees que es una de tus mejores temas?
R: La compañía nos dijeron que sacáramos un single y pensamos en ése personalmente es la que más nos gusta. Si la compañía sacase otro no sabríamos muy bien cual elegir pero eso ya son temas de la compañía y no nuestro; pero nosotros no somos un grupo de singles, nosotros nos gusta ser un grupo con canciones en su conjunto.

P: ¿Cómo os dio por combinar el western y country con la música melódica francesa?
R: Pues a ver , a nosotros nos gusta muchos tipos de música , y dijimos “¿por qué no?”, así pues en el estudio nos gusta estar lo mínimo pues ya sabes…de todos modos cuando te pones a tocar un instrumento te espera allí para que le saques las notas que el quiere que le saques en ese momento, es curioso pero es cierto.

P: Y para terminar … el tema de “Sonic Wind” viene de la herencia de la guerra fría (del misil intercontinental) …¿cómo se te ocurrió esa canción?, ¿hay muchas cosas que te inspirasen eso?

R: Sí, cerca de Tucson , Arizona, hay un cementerio, es una especie de museo del cual están muy orgullosos. Hay un misil “Titan” diseccionado y supuestamente desactivado y la canción de “Sonic Wind” la llamamos así como el misil. También hay un montón de aviones bombarderos y cazas de combate, y todos ellos están alrededor de un centro aeroespacial donde estudian los efectos de la gravedad sobre los humanos. Pero ciertamente el tema de la “Guerra Fría” está muy presente aún, aunque de esta forma, en la vida de los norteamericanos; pero, en fin, la política no es muy interesante y nosotros somos músicos y no políticos; nosotros hacemos música

Publicado en Generación XXI

Pensamiento único

22-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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Por Carlos Aguirre

PENSAMIENTO UNICO… La verdad es que bien podría haber sido éste el título de uno de esos seriales baratos de la ciencia ficción de los años treinta… Imaginemos un mundo donde todos ejerciten la opinión propia, y sin embargo, todos piensen y hagan lo mismo como felices y productivos individuos emancipados… Un mundo en el que todos cojan su vehículo a la misma hora, trabajen produciendo capital, ocupen su tiempo libre en el consumo de cualquier icono al uso(tanto da Che Guevara, Wojtila o Ana Rosa Quintana), dispongan con unanimidad y pasión de los diferentes circuitos de transmisión de información e imágenes(prensa, TV, etc). En suma, que lo consuman todo, se lo traguen todo… Cada cual encontrará su fetiche a medida: nación, mercado, drogas, política, sexo, fantaciencia, religión, turismo de aventura, ocultismo, parapsicología… Sin embargo, en ese mundo todo habrá sido reducido a un común denominador que lo transformará en intercambiable. Todo tendrá una exclusiva existencia virtual reducido a su condición de mero objeto de consumo a valorar por los rendimientos psicoemocionales que reporte. Todo habrá quedado desenmascarado como un festival de vanidades, reducido al estricto ámbito del interés y la propia rentabilidad psicológica. En realidad todo ese consumismo febril anhelará compensar un malestar transversal que no será sino el fruto maduro de velados y profundos modos de represión y codificación. Nada deberá poner en cuestión el consenso político que ampare la permanente liberación en el consumo de ese individuo primero disciplinado y luego condicionado en sus deseos. La estabilidad social estará en juego. Todo será tolerado en su virtualidad pero, como tal, nada podrá tener capacidad de configurar subjetividad alguna. Incluso cabe afirmar que dicho individuo epidérmico, desde su íntimo malestar, nada será capaz de hacer propio. Así las aparentes disputas políticas de dicha sociedad no pasarán de ser un circense juego de rol que nada pone en cuestión. En el marco descrito no cabrá hablar de libertad política alguna, tampoco de libertad interior o de espíritu. Todo insinuación de libertad pasará por la actuación de ese deseo condicionado y configurado desde instancias completamente ajenas. Esto es: Compra luego existes; olvídate de todo lo demás. Libérate en el consumo, y si alguien se siente todavía mal siempre tendremos alguna ONG a mano que harán sentirse bueno al personal…

Ese mundo feliz, satisfecho producto diseñado a la medida de los sueños utópicos de los ilustrados del XVIII y de un capital en permanente expansión, configura en realidad el aquí y el ahora de un mundo donde la opinión es un asunto entregado al consumo del primer imbécil y el criterio político, de manera exclusiva e incuestionada, a los diferentes estamentos técnicos. De hecho la política, hoy en día, es ya una exclusiva técnica de gestión y administración de la propia vida en favor de los intereses de los circuitos de capital e información. Las antiguas geometrías políticas no son más que, en palabras de Gabriel Albiac, metáforas, puros iconos virtuales destinados al consumo de un pueblo devenido plebe. Los políticos, estamento cada vez más alejado del poder, son meros fantoches que con complicidad velan y ocultan los reservados rincones del ejercicio del poder. El caso español es paradigmático. Con Franco, Felipe y Aznar han mandado siempre los mismos: los técnicos del Banco de España…

El poder se ve alejado de los circuitos políticos corrientes pero la verdad es que estas castas de técnicos y administradores se limitan a interpretar aquello para lo que han sido capacitadas. ¿Dónde reside el poder hoy en día? ¿Cuál es su cartografía? ¿Cuáles sus modos de operar?… Sea como fuere la formación de dichas castas responde a las necesidades de legitimación, control y administración de algo abstracto, inmaterial y trascendente a la historia contemporánea, al tiempo presente y a sus relaciones sociales y de poder. Algo que se ha constituido como la medida de todo lo presente. Me refiero a un puro fluir invisible, a un movimiento estabilizado sólo por su permanente e ilimitada expansión y por un acto de creencia universal a gran escala. A través de tamaña sutileza inmaterial todo es accesible en el gran hipermercado que habitamos. Me refiero al dinero, al capital. Sus únicos y esquivos rostros son unos pedazos de papel, o unos asientos contables, que mediante un misterioso acto de creencia colectiva son capaces de abrir las puertas de todo en un universo diseñado para gentes que sólo saben comprar, desear, consumir…

La intimidad de las conciencias es diseñada a golpe de mercado. Todo vale. Todo es consumible, practicable, intercambiable, opinable, reducido así a mero objeto de manipulación y consumo. A la postre, tal y como afirma Michel Hoellebecq o Gustavo Bueno, el 68 sólo valió para remover los últimos obstáculos que le quedaban al gran supermercado de masas. Éstas deberán quedar completamente castradas en su capacidad de encarnar cualquier idea o creencia que las constituya en alguna dirección comprometida, así en su inconsciencia se limitarán a interpretar la ideología dominante. El individuo moderno, esa partícula política elemental, deberá configurarse como una máquina deseante que se aventure en la disolución del carácter mediante unos deseos programados desde instancias completamente ajenas. La educación en el libre e intranscendente ejercicio de la opinión será asunto decisivo a través de la alabanza de ese individuo tan complacido como incapaz.

No cabe obstáculo alguno a esta utopía de hipermercado que se impone a nivel planetario. El poder político ha de ser eliminado en este proceso, es algo a limitar, a mutilar. Éste debe dejar paso a la libérrima expansión del capital y su gestión. La tremenda ingeniería social que exige la implementación de la utopía del mercado autorregulador debe ser la principal tarea del poder. Esto es, la imposición y el enjuague de todos los desequilibrios que dicha implementación genera: movimientos masivos de población, hambrunas, etnocidios, desequilibrio ecológico, desarraigo social… Varias ideologías han cumplido el papel legitimador de este atroz proceso de reducción de la realidad a una caricatura virtual forjada a la medida del poder. Hoy en día es el neoliberalismo quien hace los oficios. Su objetivo es, a las bravas, la completa desaparición de la política y el pensamiento en aras de la gestión y el desarrollo del capital.

Test

EL CUESTIONARIO DEL GRAN HERMANO

1) La comercialización de comida transgénica es un asunto que deben decidir los ingenieros agrónomos y los científicos.

2) Leer el periódico eleva nuestra cultura y nuestra formación intelectual.

3) Internet nos liberará a todos del trabajo.

4) Piensas que las creencias son algo que se va superando en la historia o dicho de otra forma, ¿cada generación es más racional que la anterior?

5) Crees que políticamente es más importante el presidente Bush que Homer Simpson.

*4-5 puntos: Felicidades, su perfil es el del ciudadano modelo.

*3-2 puntos: Me temo que en su caso habrá que emplearse a fondo. Nuestro universo de imágenes y sabores puede dar mucho de sí, se lo aseguro.

*0-1 puntos: Vd. no es más que un residuo social. Se encuentra completamente solo.

Entrevista a Francis Ballesteros

20-octubre-2000 · Imprimir este artículo

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francisbEn octubre de este año tan redondo damos la bienvenida (y echamos la buenaventura) a un portal universitario que nos cae especialmente bien. Resulta que nos reconocemos en su espejo: será porque somos hermanos. ¿Desde dónde emanan sus destellos? Desde www.icicampus.com.
Hablamos con Francis Ballesteros, su director editorial, que además ha sido (y sigue siendo) el autor de nuestros manifiestos desde la fundación de Generación XXI, allá en los albores de nuestra era.

Generación XXI: ¿Qué sentido tiene hacer otro portal universitario? ¿Qué ofrecéis que no den otros?
Francis Ballesteros: No sé si tiene sentido, pero lo hacemos. Todavía hay más universitarios que portales, y la mayoría de estos portales tratan a los estudiantes de una forma demasiado institucional o demasiado ñoña. Un portal debe tener enlaces, herramientas y contenidos. Ni los enlaces ni las herramientas exigen gran imaginación: basta con que sean exhaustivos y funcionen. Son los contenidos, el tono editorial, la temática y la presentación, lo que debe marcar la diferencia. Para nosotros, los estudiantes universitarios son inteligentes, mientras no se demuestre lo contrario. Yo demostré lo contrario de mí mismo, y aquí me tenéis, tirando de una noria…

GenXXI: ¿Puedes describirnos vuestra página Web?

FB: La página no necesita descripción: basta con visitarla en www.icicampus.com, desde donde accedes a todos los iciCampus de Europa (que son varios). O en www.es.icicampus.com, para entrar en el portal de España que, por cierto, es el país que tiene el clima más agradable y donde se come y se bebe mejor.

GenXXI: ¿Cómo funciona un proyecto como éste?
FB: Primero hay que pensar lo que hacer, teniendo en cuenta a quién te diriges y también con quién cuentas. Luego se trata de alcanzar la divina y secreta proporción entre trabajo y fantasía, y ponerte a crear. Por último, hay que salir a la red y llegar a tu gente. Como en todo. Si no, da igual lo que seas y lo que hagas: nadie se enterará.
Lo más delicado, como siempre, es hacer rentable el proyecto. En ese sentido, Internet sigue siendo un misterio, entre la ruina y la fortuna. Hay dos formas de financiar el invento: la publicidad y la venta o alquiler de contenidos. La publicidad, a este paso, acabará financiándolo todo, desde olimpiadas hasta libros de derecho mercantil. Al menos mientras siga haciendo falta alguien que fabrique zapatos, latas de sardinas, drogas legales o refrescos con gas. En iciCampus, nosotros haremos todo lo posible por interesar a los anunciantes, si queda alguno. Y por otro lado, si nuestros contenidos resultan atractivos (como creo que sucederá), quizá nos quieran publicar otros príncipes que tengan de todo menos ilustres poetas en sus cortes. Y nos cubran de oro…

GenXXI: Dentro de tu portal, eres director de contenidos de una revista específica. ¿Puedes contarnos en qué consiste “a TRaVéS DeL eSPeJo”?

FB: Cuando aterricé en iciCampus, no estaba claro qué tipo de “contenidos subjetivos” desarrollaríamos en el portal. Hemos creído que merecía la pena ofrecer algo más que una lista de noticias refritas de otras fuentes, o un simple foro donde los navegantes nos escriban los contenidos, nosotros nos colguemos las medallas y ellos encima se sientan agradecidos. No me invento nada: estoy describiendo lo que hay por ahí.
Por eso nació la idea de “a TRaVéS DeL eSPeJo”mple form: una revista electrónica que además de las posibilidades que ofrece el medio en sí, aporte un tono, una visión e incluso una estética propia. Soy un hombre afortunado: cuento con los colaboradores que todos desean y nadie tiene, y todos gozamos del estado de salud glorioso y cubista de quien habita al otro lado del espejo, de quien desconfía de la realidad única y televisada que nos venden, y de quien no soporta que le traten como a un tontolín “a tope guay alucina sin drogas chachi piruli venga y abre una cuenta joven en el BBV”.

GenXXI: ¿Crees en la universidad en internet como comunidad virtual?
FB: No. De momento creo en las comunidades virtuales de estudiantes universitarios y en las universidades de piedra y verdes praderas. Pero estoy dispuesto a cambiar de fe.

GenXXI: ¿Qué planes tenéis?
FB: A medio y largo plazo, ninguno, es decir, crecer y multiplicarnos. En realidad, nos basta con sobrevivir, tratar de amar y ser amados y disfrutar en el intento. Todo lo demás vendrá por añadidura, como el maná y el agua de mayo.

Publicado en Generación XXI

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