Entrevista a Mabil Marouf

Por Javier Manzanera

Entrevistamos al Delegado de la Autoridad Nacional de Palestina: su pueblo lucha desesperadamente, mientras llora a centenares de muertos y sufre miles de heridos ante la indiferencia internacional; obscuros intereses mesiánicos se centran en torno a una vieja ambición: Jerusalén. El Excelentísimo Sr. Embajador de una nación todavía sin Estado, hombre de palabra firme y mesurada, decano actual de los embajadores destacados en Madrid, contestó en apacible y exquisito árabe diplomático a cada una de nuestras políticamente incorrectas inquisiciones.

G.XXI.- Sr. Embajador: ¿Cuál es la causa actual de la guerra palestino-israelí?

N.M..- Ciertamente, utilizar la palabra “guerra” resulta lo más adecuado. El conflicto actual es una guerra no declarada. El ejército israelí está utilizando tanques, cañones, aviones y helicópteros contra un pueblo prácticamente desarmado. Esto, sin duda, es un fenómeno de guerra; aunque sea una guerra poco habitual.

Nosotros insistimos en la opción de la paz, e intentaremos tomar todas las medidas posibles para recuperar el proceso de paz haciendo un llamamiento a la comunidad internacional para que nos ayude a conseguirla de una forma justa. Una paz injusta no permanecerá y el conflicto acabará estallando de nuevo. El estallido último comenzó cuando el gobierno israelí permitió a Ariel Sharon la visita a la Explanada de las Mezquitas acompañado de más de mil soldados, sabiendo de antemano que su presencia en este sitio sagrado para los musulmanes daría lugar a reacciones incontroladas. Era una acción calculadamente provocadora; ello lo prueba que ante la previsible reacción popular el gobierno israelí podría haber sido más flexible, por el contrario sus efectivos tenían orden de matar. El resultado inmediato fue de siete muertos y muchos heridos en la parte alta del cuerpo… El balance actual es de casi 200 muertos y más de 5.000 heridos, la mayoría muy graves. Por todo ello hemos exigido la formación de una comisión investigadora internacional que evalúe y estudie lo ocurrido. Que esa comisión diga por qué y para qué Israel quiso hacer estallar el conflicto, e impedir la culminación de tan dilatado proceso de paz. Seguimos exigiendo también la intervención urgente de una fuerza internacional de paz. Si Israel retira sus tanques de las ciudades palestinas y acepta la comisión investigadora la Intifada remitirá y podrán retomarse las conversaciones de paz.

G.XXI. ¿Es este un conflicto religioso o político?

N.M.. Sin duda alguna, para nosotros es un conflicto político. Luchamos para conseguir nuestros derechos políticos y civiles, que ya han sido reconocidos internacionalmente. La parte israelí, lamentablemente, está desviando cada vez más el conflicto dándole un carácter confesional. Los grupos de colonos integristas de extrema derecha llevan años atacando mezquitas y lugares sagrados cristianos y musulmanes en la propia zona de 1948. El mundo religioso judío, no obstante, es muy complejo, y existen muchas facciones; algunas ni siquiera reconocen al Estado de Israel –consideran que el regreso a la “Tierra Prometida” es algo que sólo puede realizar el Mesías -, e incluso piensan que los judíos –por ser humanos- jamás deberían pisar la santa Colina. Mas existen otros muy fuertes, en especial un grupo fundamentalista llamado “Los Guardianes de la Montaña del Tercer Templo”, que manifiestan claramente que el objetivo central del Sionismo nunca ha sido otro sino la reconstrucción de un “Tercer Templo de Salomón” donde hoy se alzan las Mezquitas. No obstante, durante los encuentros de Camp David-II quedó manifiesto que esta idea de corte mesiánico no es exclusiva de minorías extremistas, sino que es compartida por una gran mayoría de judíos, sean o no israelíes; y que incluso personalidades tan aceptadas por las diplomacias occidentales como pueda ser el actual ministro de exteriores Sholomo Ben Ami comparten estas mismas ideas. Es preciso resaltar que el Gobierno de Israel lleva mucho tiempo haciendo excavaciones en la Explanada, túneles que socavan casi los cimientos de las sagradas Mezquitas, en busca de restos arqueológicos de los antiguos templos hebreos. Significativamente, en treinta años, solo han encontrado restos musulmanes. Hay que tener en cuenta que este lugar ocupa el tercer puesto en importancia del mundo musulmán. Ningún árabe, ningún musulmán, está facultado para renunciar a estos santos lugares.


G.XXI.- La pregunta es obligada; ¿Porqué tiene tanta influencia un pequeño Estado del Mediterráneo como lo es Israel sobre la política exterior de EE.UU?

N.M..- Bien… aquí expreso algo que es estrictamente mi opinión personal: los Estados Unidos son una superpotencia global sobre la que hoy nadie impone sus decisiones, y decide su política exterior en virtud exclusivamente de su interés nacional. Pienso esto sin negar la evidencia de la existencia de una importante comunidad judía que tiene una influencia enorme sobre esta superpotencia, por la sencilla razón de que es parte fundamental de su sistema y de su economía. Pero en mi opinión los EE.UU. obedecen estrictamente a su interés hegemónico cuando fomentan una política de división del mundo árabe. Por otra parte se han erguido en defensores de los derechos humanos, como argumentaron el año pasado en la intervención en Kosovo; sin embargo, respecto a Palestina, que tiene una situación en todo similar –un pueblo bajo ocupación militar-, amenazan siempre con el uso del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la O.N.U. Poseen pues una doble moral. Israel ha sabido utilizar el período electoral que vive EE.UU., que supone una especie de stand by en política exterior. Los dos candidatos son conscientes de que el voto judío es muy importante: En la campaña han sido continuos los llamamientos a Arafat para que cese la violencia, pero nadie ha hecho referencia a los tanques que están disparando contra los jóvenes palestinos. Pese a la deficiencia árabe para gestionar medios de comunicación en Occidente resulta difícil camuflar la evidencia de la realidad de lo que está aconteciendo; de hecho ha habido recientemente en la O.N.U una condena a Israel por Crímenes de Guerra, con el voto de potencias como Francia o la propia España. Todo ello pone en evidencia el extremismo de la posición norteamericana.

G.XXI.- ¿Condiciona más la política exterior para el Mediterráneo de la primera potencia militar del planeta el voto de sus minorías internas que la postura diplomática de sus potencias aliadas – sean árabes o europeas- de esta parte del mundo?

N.M.- En el origen del proceso de paz, en la Conferencia de Madrid, los dos coordinadores fueron los Estados Unidos y la Unión Soviética. La presencia de la C.E. y de la O.N.U. era considerada ya como superflua, lo cual indica claramente que desde un principio EE.UU. tenía previsto ser la única parte que impusiera las líneas fundamentales en dicho proceso ya que, poco después, la Unión Soviética iba a ser aislada; hasta el punto de que en la reciente cumbre de Sarm al-Sheq ni siquiera se invitó a Rusia. El propio Solana, como representante de la U.E., tuvo enormes dificultades para asistir a ésta cumbre, y sólo lo consiguió por las presiones árabes. Nosotros estamos muy interesados en una mayor intervención europea en el conflicto; mas la propia Europa renuncia de hecho a ser el principal gestor y da clara primacía en este asunto a los EE.UU. La U.E. tiene posibilidades de presión sobre Israel, ya que canaliza el 80 % de su comercio a través de Europa y, si esta quisiera, podría jugar tan valiosa carta. La cuestión radica en saber en qué medida el Dólar iba a permitir la utilización de tales bazas económicas a una Europa que, no obstante, en líneas generales es políticamente muy sensible a nuestra causa.

En cuanto al mundo árabe, su reciente Cumbre ha sido muy clara: ha insistido en la opción de la paz y pensamos que su postura va a seguir en esta línea, potenciar el proceso de paz. Al mismo tiempo no se van a descuidar las medidas de presión intentando obligar a Israel a respetar la legalidad internacional.

G.XXI.- Así las cosas ¿La Paz es posible?

N.M.. -La Autoridad Nacional de Palestina quiere la Paz; necesitamos paz para nuestros hogares… Pero, evidentemente, no “cualquier paz”. No somos locos: no pretendemos echar a los judíos al mar; hemos aceptado como inevitable la existencia de un Estado judío sobre las tierras que fueron de nuestros inmediatos antepasados y durante muchos siglos; exigimos tan sólo no ser súbditos marginados en un Estado semiconfesional y semiracista –el único que se permite hoy impunemente esta condición en todo el planeta- y que, de hecho, no nos acepta. El pueblo palestino rechaza ser humillado sin luchar: queremos que el mundo sea justo y coherente con nosotros. Exigimos, pues, ser ciudadanos de pleno derecho en nuestro propio Estado; basta para ello con que se cumplan las Resoluciones de las Naciones Unidas; que Israel abandone definitivamente los territorios ocupados en 1967, incluida Jerusalén Oriental; y que Israel reconozca la existencia de un Estado palestino libre, soberano e independiente. Basta con esto para la Paz* .

Entrevista a Antonio de Pietro

22-abril-2000 · Imprimir este artículo

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antoniodipietroTanto sus palabras como su actitud son válidas y necesarias en España; ambas ponen en tela de juicio formas de gobernar que hemos soportado y traslucen quizá la ingenuidad de una política menos corporativa, más abierta, que la española.

La prestigiosa academia universitaria CEPU ha organizado en la Facultad de Derecho de la UCM una conferencia del Magistrado más conocido del mundo, Antonio Di Pietro, fustigador de la partitocracia y, hoy en día, un fascinante político. Durante años, el juez que creara el movimiento Manos Limpias ha investigado, aplicando sencillamente el principio de legalidad, a una clase política putrefacta. Por ello fue perseguido y procesado cientos de veces, declarándole siempre inocente en una de las procesiones judiciales más kafkianas de la historia. Hace unos pocos años, por imperativo ético, decidió descender a la arena política para transformar la sociedad de poder más compleja de Europa. Con él tuvimos la ocasión de hablar unos minutos, como exclusiva para un medio universitario.

Di Pietro se muestra relajado y cordial, relajado después de ofrecer una oratoria vibrante y sonora a un auditorio sorprendido por sus gestos y hazañas. Atrás queda la breve interrupción de la conferencia por unos estudiantes que exigían la libertad de los detenidos antimundialistas en Praga.

-GenXXI: Usted ha dicho que hay dos caminos para cambiar nuestra sociedad: la revolución contra el sistema y la actuación dentro del sistema, pero desde una posición distinta a la de los partidos tradicionales…

- Di Pietro: Así es. Creo que tenemos que partir de un presupuesto: que el sistema político de los años 90 estaba enfermo a causa de la relación ilícita e indebida entre política y finanzas; la clase política necesitaba cada vez más dinero y por eso tenía que apoyarse en la finanza para obtenerlo, y la finanza necesitaba siempre de canales preferentes para obtener favores. Este Sistema hacía imposible el desarrollo del principio de libre competencia, que es la esencia de la democracia liberal. Ante estos hechos y otros muchos, que eran consecuencia de éstos, había que tomar posición…

La magistratura pudo descubrir el fenómeno pero no resolver esta situación, puede diagnosticar qué esta sucediendo, pero no puede lograr una terapia: ello implica que cambien las normas y las caras de la política.

En Italia, para cambiar las reglas, se necesitan personas nuevas, porque las personas de la primera república nunca podrán hacer reglas contra ellos mismos.

Para cambiar las caras hay dos medios: o la revolución o el camino legal. La revolución está contra el sistema y como tal, para mí es inadmisible. La otra vía es el camino legal, y creo que no hay otro medio que bajar a hacer política y ofrecerse a los ciudadanos dándoles la posibilidad de elegir a personas diferentes.

GenXXI: Antonio Di Pietro, ayer Magistrado, ¿no es hoy un tribuno?

Di Pietro: Creo que si hubiera querido hacer el tribuno en el 94- 95 , hubiera podido salir a la calle y el 90% de los italianos me hubieran votado. Durante 5 años he evitado entrar en política. He pasado este tiempo visitando tribunales, teniendo que demostrar que nuestra investigación de manos límpias fue correcta ( El juez Di Pietro fue acusado de corrupción y conspiración en más de cien ocasiones por parte de la clase política italiana).

Después de 5 años, cuando ya ha desaparecido la carga emotiva que hubiera llevado a los ciudadanos a votarme, me propongo a los mismos para que me voten a través de una lista cívica nacional que se llama “Italia de los valores-Di Pietro”. Ahora me propongo conquistar a la opinión otra vez.

No soy, por ello, tribuno. Porque tribuno es quien empieza desde la cumbre de la opinión y el consenso a sumar, sin embargo yo empiezo desde abajo para volver a sumar voluntades.

GenXXI: Lo suyo parece una clara vocación política…

Di Pietro: No. La anomalía de la política actual es que hacer tu propio deber sea visto como una vocación. Sin embargo, me empuja el mínimo ético que cada uno tiene que cumplir: usted como periodista sabe que tiene que escribir este artículo, quien enseña sabe que tiene que preparar unos alumnos… Yo, cuando he hecho la investigación de manos limpias no pensaba hacer algo por encima de mi deber; simplemente pensaba que un pobre hombre o el padre eterno frente a la ley, son iguales.

GenXXI: Usted se presenta a las elecciones como independiente, al margen de la izquierda con la que colaboró, lo que ha sido muy criticado…

Di Pietro: Creo que en el 2000, después de diez años de la caída del muro de Berlín es antihistórico tener que seguir hablando de centro derecha, centro izquierda, de comunistas y anticomunistas. Creo que es cierto que en todo el mundo se aspira a una democracia liberal donde la libertad de mercado, la libre competencia y la solidaridad formen parte de un todo. Por tanto, lo que hace la diferencia ya no puede ser el muro de Berlín o las tendencias ideológicas entre la derecha y la izquierda, sino la credibilidad del equipo y la solidez del proyecto de quien hace una propuesta política.

Unos ciudadanos se juntan, escriben un proyecto, lo presentan ante la nación y dicen: si este proyecto os gusta y creéis que podemos hacerlo, danos un voto y la próxima vez, si nos hemos portado bien, nos lo diréis y si no, mandarnos a casa.

GenXXI: ¿Cuál sería su modelo de sistema político?

Di Pietro: Creo que todos estamos en una fase de transición. Por ejemplo, todo el mundo reconoce que España ha dado un paso de gigante en la Economía, afirmación de su liderazgo internacional, penetración en los mercados y apertura a una nueva clase dirigente más joven y dinámica, más profesional y preparada.

En Italia existe el factor positivo de las pequeña y mediana industria y el artesanado, verdadero tejido social. En cada país hay potencialidad pero también momentos de retraso y dificultad. En España tienen el problema del control del terrorismo, que es un asunto muy delicado.

GenXXI: Pero en España e Italia existe el problema de la partitocracia, carencias democráticas importantes, etc.

Di Pietro: Estamos todavía en camino. Muchas cosas se saben ya y otras no. Pero en definitiva, creo que esta revolución, en el sentido de afirmación de la legalidad necesita tiempo, y no puede hacerse de un día para otro.

GenXXI: Usted parece que se ha referido a un cambio moral de la sociedad sin entrar a analizar las regla de división de poderes, limitación del poder, etc.

Di Pietro: No deben mezclarse ambas cosas. El cambio político es positivo cuando supone también una elevación de la ética pública. El sociólogo Batara dice que un político no puede exigir a la sociedad que administra un comportamiento ético superior al suyo ¿Qué es lo que sucede? Que en Italia, y posiblemente en otros países, hay una ruptura entre la gente que apoya el viejo sistema y la que quiere uno nuevo: se sabe lo que hay que cambiar, pero todavía no se hace. Y ello crea inestabilidad política. En nuestro caso, hasta que una de las dos fuerzas no venza electoralmente, entonces no habrá un cambio completo.

GenXXI: ¿Qué espera usted de las próximas elecciones?

Di Pietro: Por definición, cuando me bato, me bato. Sea por mejorar, pero también para triunfar en mi empeño de crear una alternativa a Berlusconi, lo que quiere decir conseguir un 51% de los votos en las próximas elecciones. Ello es difícil, casi imposible. Por tanto, somos conscientes de que estamos poniendo la primera piedra para una nueva casa, para una nueva construcción para refundar la política.

Entrevista a Paulo Coelho, el alquimista del siglo XXI

CON SU ÚLTIMO LIBRO RECIÉN PUBLICADO, VERONIKA DECIDE MORIR (ED. PLANETA), PAULO COELHO, EL MAYOR FENÓMENO LITERARIO Y SOCIOLÓGICO DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS, VUELVE A SEMBRAR LA POLÉMICA A SU ALREDEDOR, APOYADO POR MILLONES DE FANS EN TODO EL MUNDO Y DURAMENTE CRITICADO POR LA CULTURA ACADÉMICA. EL AUTOR DE EL ALQUIMISTA NOS EXPLICA SU MUNDO Y SU PERSONAL VISIÓN DEL FUTURO MÁS INMEDIATO.

GENERACIÓN XXI: Paulo Coelho no está demasiado bien considerado por la crítica, ni como novelista ni como pensador…

PAULO COELHO: La crítica literaria es muy ortodoxa, con unos parámetros fijos y anticuados. Yo vengo con un lenguaje muy nuevo, que llevo desarrollando durante doce años: ir directo al tema. El contenido es mucho más importante que la forma para mi, mientras que la literatura viene experimentando interminablemente con la forma y ha perdido contacto con el lector y con el contenido…

G. XXI: Más de un pensador le ha acusado de simplista.

P.C.: Porque hablo de cosas que no son políticamente correctas: del lado femenino de la existencia. De la intuición, del lenguaje de las señales, de los símbolos, mientras vivimos en un mundo totalmente cartesiano. La Razón es importante, pero siempre que se fusione con la compasión, con entregarse a la vida.

G. XXI: Eso suena bastante junguiano.

P.C.: Jung fue una de las personalidades claves del siglo pasado. Quizá le preocupó demasiado ser reconocido académicamente, y eso le hizo perder un poco el norte. Pero la mayor parte del tiempo fue un hombre genial, mucho más importante que Freud. Yo hablo mucho de símbolos, y a través suyo me dirijo a lo que Jung llamaba el lado numinoso de las personas.

G. XXI: Quizá por eso tu obra es asociada al esoterismo, cosa que creo te molesta…

P.C.: Aunque hable de un universo espiritual, religioso, mis libros no tienen nada de esotérico, de enseñanza. La palabra griega “esotérico” quiere decir “la parte de dentro”. Por eso no puede existir la literatura esotérica, desde el momento que es literatura se convierte en exoterismo, con “x”. Ni siquiera El Alquimista trata estrictamente sobre Alquimia.

G. XXI: Pero si uno introduce “Crowley” en Internet aparecen links que te llevan a Paulo Coelho…

P.C.: Naturalmente. Es mi historia y la de mis búsquedas. Viví el esoterismo hasta donde pude, pero, con todos mis respetos, me parece un mundo elitista. Conocimientos solo para elegidos… ¿Dónde están las personas comunes, como tú o como yo? Lo que encontraba en los libros más complicados se encuentra en la Naturaleza más sencilla.

G. XXI: ¿Qué piensas ahora de Crowley?

P.C.: Fue un revolucionario de la magia. Puso las cartas boca arriba y se atrevió a decir todo en sus libros, para que la gente que quisiera saber los leyera… El problema es que acabó creyéndose demasiado su propio personaje, cosa que no hacemos ni yo ni las personas inteligentes.

G. XXI: ¿No temes ser considerado más gurú que escritor?

P.C.: Es imposible que se cree la idea de gurú, porque para eso sería necesario el contacto físico. Los gurús no fuman, ni comen carne, ni beben vino… Yo hago las tres cosas. El escritor siempre será un ser solitario. Nunca puede saber de qué manera llega su libro, no su mensaje, que debe sacarlo cada lector, sino el libro. Recibo cientos de e-mails y solo unos pocos se dirigen a mí buscando consejo. Entonces solo contesto una cosa: “No hay otra virtud que ser valiente”, como decía Borges. Afortunadamente, la mayoría son de gente que me da las gracias, que discute mis ideas o que quisiera conocerme.

G. XXI: Pero a veces en tus libros parece que dieras consejos de autoayuda…

P.C.: En mis libros aparecen frases que se pueden tomar como aforismos, pero eso ocurre con todos los libros, desde La montaña mágica hasta los de Henry Miller. Si se sacan las sentencias del contexto parece que estuviera enseñando algo, pero nunca imparto enseñanzas. Para comprender mis ideas hay que leer la novela completa. Por ejemplo, en Veronika decide morir no hay bien ni mal. No hay el pobre enfermo torturado ni el enfermero brutal que simboliza la maldad. Mi universo no es maniqueista. Para mi Dios es el bien y el mal. Y siendo el bien en el mal está presente en el todo.

G. XXI: En Veronika decide morir han desaparecido casi todas las connotaciones simbólicas… ¿Es tu renuncia definitiva a ese lenguaje un poco esotérico?

P.C.: En absoluto. Esa era mi intención con este libro concreto, donde cuento muchas experiencias que viví en mi juventud, internado en un psiquiátrico. Pero no tengo intención de encasillarme. Si mañana creo que debo escribir un libro complejo y extraño, yo que sé, El Mago Negro o algo así, sobre mi vida en el ocultismo, lo haré.

G. XXI: De la magia a la tecnología: eres un fanático de Internet.

P.C.: Internet es el nuevo comunismo, es lo que desestabilizará al actual sistema capitalista. Da la libertad de decir lo que pensamos, y contactar de inmediato con otras personas que piensan igual.

G. XXI: ¿No crees que pueda perjudicar al escritor y al libro en general?

P.C.: Se dice que Internet sirve para que la gente invente personalidades falsas, y así es al principio, pero la gente que se crea esas personalidades acaba, gracias a ello, dándose cuenta de quienes son realmente. La idea de que Internet aísla a la gente es absurda. Se vuelve al placer de leer gracias a Internet. Todo el mundo puede leer y escribir en la red. Eso sí, con un lenguaje nuevo, el de los e-mails, que estará absolutamente vigente en el futuro.

G. XXI: ¿Cómo no hemos visto una película sobre El Alquimista?

P.C.: Vendí los derechos de El Alquimista a Hollywood, a Sony, en 1993, inocentemente. No he vuelto a vender ninguna novela al cine. Mis libros necesitan sobre todo la capacidad interactiva del lector, si se le dan ya interpretados, como ocurre en el cine, pierden mucho. Eso no quiere decir que nunca vaya a vender. Hace poco me encontré con la actriz Isabelle Adjani, que tenía interés en hacer A orillas del río Piedra me senté y lloré, con un director francés que hizo una película sobre Santa Teresa de Lisieux. Ella ya había interpretado a Camille Claudel… me pareció un contacto más humano. Sin embargo, El Alquimista está en manos de las majors. Lo intenté recomprar, por el doble de su precio, 540.000 dólares. No aceptaron.

G. XXI: ¿Te han enseñado algún guión?

P.C.: Me han enviado varios, pero descarté todos. Me gustó uno de Claude Lelouch, pero no lo quisieron porque su película más reciente fue un fracaso comercial en los Estados Unidos. No tengo ningún poder de veto, pero tampoco quieren que vaya diciendo después “qué porquería de película”. Podrían perder muchos de mis millones de lectores. Por eso me envían los guiones, por diplomacia. Guiones horrorosos. El Alquimista trata de un pastor que viaja a las pirámides, y pusieron un niño que juega al béisbol y cuyo sueño es un rancho en Texas. Patético. Es la lucha por vender en lo que llaman mercado doméstico. No sé quién podría hacer El Alquimista… Una película que me gustó mucho y tiene que ver con este universo simbólico del que hablábamos fue Matrix. Es el tipo de gente que me encantaría que lo hicieran, pero nunca los van a dejar.

G. XXI: Nunca se sabe, la gente de Hollywood está loca…

P.C.: Cierto. En el 96 me ofrecieron establecerme allí como guionista, y rechacé el ofrecimiento tres veces. Porque sé que allí el escritor está por debajo de todo el mundo. He leído mucho sobre cómo los escritores de Hollywood acaban siempre frustrados.

G. XXI: Me imagino que tu relación con un dibujante como Moebius fue distinta.

P.C.: Moebius es una persona extraordinaria. Le conocí y nos hicimos amigos, he estado varias veces en su casa… Tiene ese entusiasmo e inocencia que son tan importantes para dibujar. No es una inocencia infantil, sino la inocencia de la gente que ha vivido, que puede mirar el mundo sin miedo. Porque sabe que tiene una espada y que en el momento en que necesite cortar una cabeza, la cortará sin piedad. Pero como tiene seguridad en la espada, se puede dar el lujo de ser inocente.

G. XXI: Siendo brasileño es raro que no te hayas interesado en el Candomblé…

P.C.: Lo conozco y es un mundo muy hermoso. Pero no soy suficientemente inocente ya para entrar en él. Es un mundo popular, muy sencillo y mágico, y yo no tengo ya la ingenuidad, la , por así decir, blancura necesaria para participar de él.

G. XXI: Te defines católico, pero en tus obras hay temas como el suicidio o la masturbación, que molestan a los católicos…

P.C.: También hablo del rostro femenino de Dios, que muchos católicos no aceptan. Creo que en el mensaje de Jesús está todo, pero también creo que la religión es un componente cultural y no una verdad absoluta. Mi búsqueda espiritual no la puedo transferir a mi Iglesia y es un búsqueda que plantea cosas que no están en sus cánones y que planteo con honestidad, como las veo.. Odio el integrismo. Es la falta de fe, algo que no tiene lógica y no se puede parar. Con el fanatismo religioso se entra también en el mundo simbólico, pero en el de Kali, el de la destrucción. Ojo, no me refiero solo al Islam. Acá también tenemos integrismo y no digamos en Estados Unidos. De allí vienen los tabús y el conservadurismo. Después de tanta lucha por la libertad caminamos hacia una sociedad de prohibiciones, una sociedad del No. Yo soy un escritor que es católico, no un escritor católico.