Entrevista a Pablo Sebastián

10-diciembre-1999 · Imprimir este artículo

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“Lo que ha hecho Aznar es disfrutar de la partitocracia de la que disfrutó González”

GenXXI: No hace mucho incorporásteis en La Estrella Digital un espacio llamado La Estrella Joven. ¿Tenéis datos del impacto que ha tenido la sección entre los lectores universitarios?

Pablo Sebastián: Tenemos una acogida proporcional en lo que es el conjunto del periódico y una buena acogida en el ámbito de la Estrella Joven, que hasta ahora era un web destinado a estudiantes de periodismo y cualquier otra facultad que estuvieran interesados, para que pudieran escribir sobre temas de actualidad. Y esa página donde ellos expresan sus ideas ha tenido una excelente acogida, hay días que se reciben hasta cien artículos diarios para esa página, otros días menos, pero está funcionando muy bien, y nuestra idea es desarrollarla hacia ámbitos universitarios más importantes.

GenXXI: Últimamente ha habido fuertes inversiones en internet, sin embargo, todas esas empresas que tanto cotizan son deficitarias. ¿Crees que esto va a cambiar?

P. S.: Nosotros, hasta ahora, no somos una empresa muy grande, digamos mediana en el ámbito de internet, pero hasta ahora, desde el punto de vista económico, la empresa está en equilibrio, llevamos tres años trabajando y hemos dado beneficios, pocos, pero esa imagen de internet de grandes pérdidas, no es así. Depende de las inversiones que se hagan.

GenXXI: La consolidación de dos grandes bandos mediáticos en España, ¿qué efecto va a tener sobre la opinión pública y sobre el mapa político? ¿Dónde se sitúa la Estrella Digital?

P. S.: Parece en cierta manera lógico que dos sectores económicamente poderosos hayan profundizado sus multimedias, pero yo creo que eso no es bueno para la libertad de expresión, porque una cosa es que existan multimedias informativos, como resultado de las concentraciones de medios, de empresas, y otra cosa es que esos multimedias tengan que estar ligados a posiciones ideológicas y políticas muy concretas. Yo creo que eso no es bueno para ningún país, y en ese sentido hemos sufrido una bipolarización de la información, que afecta al mundo de la cultura, del pensamiento, del arte, de las zonas más creativas de los ciudadanos, y creo que eso tendrá que volver a su cauce, y creo que los multimedias deben tomar una cierta distancia de los partidos políticos que están cercanos a ellos, aunque mantengan posiciones más progresistas, o más liberales, o más conservadoras. Nosotros mantenemos una postura equidistante, dentro de nuestros medios, hacemos una especie de tercera vía.

GenXXI: El PSOE siempre ha pretendido ser la única fuerza de la izquierda española. El castigo mediático y electoral a IU, ¿puede llegar a destruirla? ¿Qué salida crees que queda para la llamada izquierda alternativa en España?

P. S.: Creo que en España hay un sitio para esa izquierda, pero esa izquierda tiene que tener ya muy claro cuál es el terreno en el que se está desarrollando la batalla política. Yo creo que uno de los errores de IU, y de Julio Anguita en especial, es menospreciar el campo mediático, donde hoy en día se libra la batalla política. Entonces, si tú tienes unas posiciones políticas muy especiales y no las puedes explicar, pues muy mal, hay que tener un sitio donde contarlas, porque si no, ni tu propia gente ni tus propios votantes van a entenderlas. Hoy día, no basta con tener razón, a la vista de cómo está la sociedad, sino que hay que tener razón, ganas y medios. Y, sobre todo, cuando tomas una posición arriesgada, como la presencia de IU en el Pacto de Estella, y en ese momento los partidos españolistas, PP y PSOE, machacan en estéreo con sus grandes multimedias el Pacto de Estella, pues al final IU cae arrasada en ese tinglado.

GenXXI: Las promesas de regeneración de la vida pública no se concretan… ¿Estamos ante un régimen al que ya nadie se plantea modificar?

P. S.: Creo que la investidura de Aznar se produjo en condiciones complicadas para el PP, porque tenía pocos diputados, fue como un parto sietemesino, su llegada a la política estuvo condicionada por los antiguos aliados del felipismo, no olvidemos que Pujol estuvo gobernando con González en los últimos años, sin exigir ningún tipo de responsabilidad política ni penal sobre los múltiples escándalos. Y eso evitó que el PP cumpliera la promesa de regeneración democrática que había planteado. Y entró en la política de borrón y cuenta nueva, de pase de página. Yo creo que el PP tiene un buen discurso económico, pero no tiene un buen discurso político. Ellos han creído que con el discurso económico era suficiente para ganar las elecciones, y ahora empiezan a pensar que les hace falta el discurso político. Y es otro motivo por el cual la distancia entre IU y el PSOE desaparece, porque los motivos que separaban a la izquierda en aquel momento eran la politica económica y social, la defensa y la política europea, pero sobre todo la ética política y la corrupción. Si el partido actualmente en el gobierno pasa la página, IU se queda sin discurso cuando le plantean la unidad de la izquierda y en las bases le presionan ya que es la derecha la que gobierna. Yo creo que el gobierno no ha cumplido las promesas de regeneración política y que por eso hoy día las encuestas están como están.

GenXXI: ¿ Podría haber sido de otro modo? ¿Puede esperarse un cambio en el partido del Gobierno?

P. S: Hay dos cuestiones; una es la regeneración ética de la vida pública y otra es el juego democrático. En cuanto a la regeneración, iba a tener que tomar unas decisiones que a corto plazo no puede hacer y que si las quiere plantear para las siguientes elecciones no sé si la gente se las va a creer. En cuanto al juego democrático, lo veo complicado porque al final lo que ha hecho Aznar es disfrutar de la partitocracia de la que disfrutó Gónzalez durante tantos años, y se ha dado cuenta que eso tiene unas ventajas para los aparatos de los partidos políticos que no quieren hacer la reforma democrática o salir de la Transición eterna hacia la democracia, porque supondría un pequeño harakiri.

GenXXI: Una de las características del poder en España es la dependencia, por parte de sucesivos gobiernos, de fuerzas parlamentarias nacionalistas que, a su vez, y por necesidad y coherencia, tienen que pedir más y más autogobierno. Se habló incluso de reformar la Constitución en uno u otro sentido, pero no parece existir consenso para ello.

P. S.: Cualquier decisión que tomen los grandes partidos es peligrosa para sus intereses. Hoy día esa presencia sobre todo favorece al PSOE, porque al fin y al cabo la mayoría de los partidos nacionalistas están en el centro derecha, le quitan votos a la derecha. Mientras tanto, la derecha les debe el apoyo parlamentario y no está en condiciones de poner en marcha una ley que si no la sacan va a resultar una agresión a los nacionalistas. Por todo ello, va a resultar difícil que haya un acuerdo al respecto.

GenXXI: ¿Cómo ves el proceso de paz, y qué te sugiere la actitud del PNV?

P. S.: Yo creo que el PNV es menos lobo de lo que la gente dice y que el Pacto de Estella se puede ver de muchas maneras; puede verse como una pista de aterrizaje para el nacionalismo más radical que quiera entrar en política y dejar las armas, y esa participación en la política no iba a ser fácil nunca, ni se suponía que iban a entrar jurando la Constitución y besando la bandera española, y entonces había que buscar una zona intermedia de entrada. Lo que ocurre es que los partidos españolistas, que no quieren reconocer el protagonismo del PNV y quieren apuntarse el tanto de la tregua, también denuncian que el pacto de Estella pueda ser una pista de despegue hacia la independencia. Estos son los mensajes institucionales que se dan. Hay algo de cierto también, pero yo creo que, hasta ahora, en su conjunto, el resultado no es malo, sino todo lo contrario.

GenXXI: Parece que la sociedad civil no puede cambiar el orden político…

P. S.: Aquí está muy encauzado mediáticamente, políticamente… Entonces la sociedad civil ha reaccionado en momentos concretos de grandes casos de corrupción, pero a la sociedad civil no se la puede pedir que se dedique todo los días a la vida pública, que bastante tiene con la suya; lo grave es que todo el mundo reconoce que las reglas del juego de la política en España no son las idóneas, pero nadie quiere cambiarlas.