¿Cuándo se fastidiaron las Navidades?

26-diciembre-2010 · Imprimir este artículo

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Me gusta leer los posts que se escriben el día de Navidad. Junto con el tradicional asesinato con el cuchillo de trinchar de la Nochebuena -la excepción que confirma el milagro- pintan el panorama emocional de una fiesta cada vez más triste. Triste porque -sobre todo donde no hay niños- ni siquiera se celebra ya el hecho de celebrar, el «estar juntos». Navidad es un ritual que su protagonista, la familia más o menos extensa, cada vez disfruta menos. Recuerdo un artículo que me llamó la atención:

Quien impulsa la guerra [familiar y social en Navidades] es la derecha radiofónica y su cruzada incansable para polarizar y dividir nuestro país, nuestras cenas navideñas y sacar beneficio de hacerlo. Me lleva a pensar que tal vez, debería regalarle a mi padre un iPod y un surtido CDs de música surf por Navidad. Sería un regalo para los dos.

¿Les suena familiar? Lo curioso es que hablaba de EEUU. Y es que a lo mejor la responsabilidad de que Rubalcaba suplante a Papa Noel, los controladores a los duendes y la crisis al carbón de los -inexistentes- niños malos, no es de «cómo están las cosas», ni siquiera del tarado al que sabe dios qué le vió nuestra hermana. A lo mejor los tiros van por otro lado.

En «Navidad concreta» Diego, quién pasó un año como cooperante en Bolivia, arrancaba el día 26 hablándonos de cine:

La película “La última estación” desmitifica el icono redentor de Tolstoi resaltando cómo su universalismo no sólo serviría de semilla para la dogmatización del anarquismo cristiano, sino que sería el factor determinante en la degeneración de un punto fundamental de su vida: la relación con su esposa. El mito del amor universal antepuesto al amor real, a lo concreto.

Recogía una reflexión ya abierta por Bianka para acabar confesándonos que

Hace un año la cena de Nochebuena venía cargada de culpa. Mi experiencia en Bolivia y el conflicto universalista me impedían transmitir a mi familia sentimientos positivos. Qué injusto es flagelarse por una ideología medieval como el antimercatismo.

La comunidad y el entorno real de una persona es producto de la interacción y de la libre elección: a tu pareja la elegiste tú, si tienes hijos elegiste tenerlos tú, tus relaciones con tus padres y tu familia las construiste tú… son relaciones reales -más o menos existosas- que nacen de la libertad y la interacción.

Pero una persona no elige la nación, el «género» ni la clase social que le encasquetan culturalmente y desde el poder. No se puede modificar ni interactuar con una abstracción, viene dada y siempre, a lo largo de toda nuestra vida, va a venirnos dada.

Los universales son las categorías en las que el estado entiende su accionar y nacieron, como nos cuenta Foucault cuando el estado absolutista empezó a pretender «gobernar» la economía y por tanto los comportamientos agregados de millones de personas en extensos territorios. Dejar que categorías universales nos definan en términos de pertenencia y guíen nuestra vida es dejar de ser libres para optimizarnos a nosotros mismos como palancas y extensores activos de ese poder ajeno.

Y además, la fórmula más eficaz de destrozar unas Navidades.

Foto | Dr. Pat

Comentarios

1 comentario en el artículo “¿Cuándo se fastidiaron las Navidades?”

  1. España en Navidades en 27-diciembre-2010 11:16 am

    [...] Tal vez las Navidades se fastidiaron cuando dejaron de ser una fiesta tribal, solsticial, para dejar que la mesa de celebrar fuera invadida por los universales, es decir por ese «pensar desde el lugar de dios-estado» que permite bendecir un estado de alerta que no se aplicó ni el 23F ni el 11M y da por bueno un 60% de xenofobia con la misma naturalidad que celebra -entre habanos- la represión cotidiana de los hosteleros con el tabaco cuando hasta Holanda retira ahora una ley similar. Clama Ballota por matar España y se acerca, pero también habría que matar Europa… y cualquier cosa que nos invite a pensar en los intereses de la máquina del poder antes que en los de las personas que queremos. Lunes, 27 de diciembre de 2010 a las 11:14 am (0) Clic para cancelar respuesta. [...]

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